Opinión

Ante la crisis de salud, México necesita un presidente que se asuma como tal

Por  Fernando Zepeda

¿Dónde está el presidente? En los momentos más delicados que enfrenta un país. En el momento que la vida de los ciudadanos está en grave riesgo. Es cuando se consolida el líder o se viene abajo demostrando que no está a la altura de lo que demanda el momento. El bombardeo sobre el Covid-19 es brutal. Como brutal parecen los daños que está ocasionando esta pandemia. La sociedad está tensa. La “cuarentena” a la que nos han sometido a millones de mexicanos provoca sentimientos encontrados. Pareciera que estamos viviendo una película de terror. El momento es delicado, grave. Y contrasta en todo la actitud del presidente Andrés Manuel López Obrador. El líder. La persona que 30 millones de mexicanos eligieron con su voto para llevar al México posible al cual tenemos el derecho de aspirar. Darle una bofetada al “México de la fracasomanía” que pinceló el politólogo Jorge Domínguez. Pero López Obrador pareciera que se hizo chiquito. En todo momento, el Presidente ha intentado minimizar la gravedad que representa para la Humanidad el coronavirus. Mostrar en sus mañaneras amuletos. Expresar un ¡detente! Hacer caso omiso premeditadamente de las recomendaciones de salud. Lo único que han logrado es empequeñecerlo. “La esperanza de México” a la que apostaron 30 millones de mexicanos se desvanece cada vez que ante la pandemia López Obrador acusa a los neoliberales y enemigos políticos de querer aprovecharla para acabar con su Cuarta Transformación. Su declaración de que, y cito textual: “(La pandemia) nos vino como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación”. ¡Por favor! Hablar de que esto (la pandemia) no lo hará cambiar en su lucha contra la corrupción, es seguir pensando tan chiquito que a muchos mexicanos nos habla de que poco le importa las vidas que se habrán de perder por esta pandemia. Hay temor en muchos mexicanos. Y con justa razón, cuando en muchos países del mundo somos testigos de la tragedia. Los mexicanos han comenzado a dudar de la capacidad de nuestro gobierno. Y del halo de mentiras que lo rodea. Ahí está el hecho de la frontera con Estados Unidos. De aquel lado, la ola incontenible de contagios. Del lado nuestro, contados. Tan reducidos que llaman a la duda. La credibilidad está en juego y el Gobierno no lo ha entendido. La negativa en que se realicen el mayor número de pruebas posibles de parte del Gobierno, también llama a dudas. No sabemos si hay tiempo para recuperar el liderazgo, la credibilidad y juntos salir adelante de esta amenaza contra nuestras vidas.

Cierre a medias. Se decidió que todos los hoteles de Sinaloa cerraran. Se decidió también cerrar las playas. Pero a las autoridades se les olvidó que en el mundo, en el país, y lógicamente en Sinaloa, funciona una aplicación de internet que se llama “Airbnb”. Es el método más socorrido por miles de personas para rentar casas y departamentos. Entonces, si las autoridades no hacen algo al respecto, su intención de evitar que lleguen a Sinaloa vacacionistas de otros estados del país donde los contagios son más elevados. Y la intención de evitar aglomeraciones en playas se vendrá abajo si quienes aún en la emergencia desean vacacionar en Mazatlán, o en otro punto de Sinaloa, lo harán a través de esa aplicación de internet. Al final, tal vez las autoridades esperan que los ciudadanos recapaciten. Tomen conciencia de la gravedad del momento y decidan quedarse en casa. Cuestión que se ve harto difícil.

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