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Por: Redacción

A casi tres años de que Karla Nohemí Flores Quiroz fuera alcanzada en el rostro por una granada calibre 40, el hecho ya había quedado en el olvido de las autoridades, a pesar de existir la Ley de Protección a Víctimas del Delito.

Nadie dio el debido seguimiento a la joven mujer que estuvo a punto de perder la vida cuando se encontraba trabajando en una carreta de mariscos ubicada a la salida sur de la ciudad.

Al día de hoy trata de llevar una vida normal, pero hay muchas cosas que ya no puede hacer.

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El calor y el sol le afectan de manera considerable y le impiden realizar trabajos al aire libre o en lugares demasiado calientes.

Aun cuando su historia fue muy expuesta en los medios de comunicación, no ha recibido la ayuda suficiente.

Salvo la Procuraduría General del Justicia del Estado, que la ha apoyado con los gastos médicos y las siete cirugías que ha necesitado para que se le reconstruya el rostro, ninguna otra dependencia de gobierno o empresa privada le ha tendido la mano.

De acuerdo a los doctores que la atienden, le faltarían más operaciones, pero ella ya tiene miedo de perder la vida en el quirófano.

Karla Nohemí es víctima de un hecho inaudito que ya no tiene caso tratar de explicar.

Ahora la urgencia es sacar adelante a sus hijos y seguir siendo productiva. No pide nada regalado, pide trabajo para, con su esfuerzo, tener una mejor calidad de vida.

La Procuraduría estatal se comprometió a seguir entregando una despensa al mes, como lo había estado haciendo, pero eso no basta.

Esperemos que tanto autoridades como los líderes sociales pongan y den atención a Karla Nohemí.