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Arbitraje del Mundial

BAJO LA LUPA

Terminó el Mundial con uno de los encuentros finales más intensos de la historia. El árbitro designado para el partido grande fue el italiano Nicola Rizzoli, quien ofreció una actuación llena de contrastes. Fue uno en los primeros 90 minutos y otro durante el alargue, en un trabajo que dejó muchas cuestiones para el análisis.

El manejo de las tarjetas resultó bastante adecuado en el tiempo regular. Primero amonestó a Bastian Schweinsteiger cinco minutos más tarde a Benedikt Hoewedes por un par de duras faltas. Con eso frenó el ímpetu germano que buscaba frenar la velocidad de los delanteros argentinos, que parecían volar cuando encarreraban con pelota dominada.

Para la segunda mitad apareció Javier Mascherano con su indomable espíritu y al perder la pelota, no le quedó más remedio que cometer una falta de amarilla. Un minuto después, Sergio el "Kun" Agüero fue por un rival a medio campo, bajándolo de fea manera y fue teñido de amarillo por el silbante italiano. Con eso, se fueron a los tiempos extra.

La jugada en que Manuel Neuer sale a despejar de puños, es un monumento al juego viril. Aunque se termina llevando de corbata a Gonzalo Higuaín, quién seguramente pensó que lo había a tropellado un tráiler, no comete ninguna falta. Todo el tiempo va mirando el balón, lo gana en alto al jugarlo con el puño e incluso, arriesga el físico en una mala caída. ¡Así se juega una final del mundo, señores!

Sobresaliente el trabajo de sus asistentes, Renato Faverani y Andrea Stefani, este último, el que levantó el trapo para invalidar la anotación de Gonzalo Higuaín por evidente posición de fuera de juego apenas al minuto 30 de la contienda. Luego llegaría el drama del tiempo extra y toda la cauda de emoción que este depararía.

Ya amonestados los argentinos Mascherano y Agüero cometieron duras faltas que bien pudieron costarles la segunda tarjeta y, por ende, la expulsión. La víctima fue Schweinsteiger, al que trajeron como loro a trapazos. Javier le metió un planchazo y el "Kun" le abrió el pómulo al golpearlo con la mano. Ahí Rizzoli le echó todo el colmillo del mundo, para tratar de llegar con 22 jugadores a la eventual serie de penales.

El mejor arbitraje del torneo fue el del argelino Djamel Haimoudi en el muy buen partido regalado por Bélgica y Estados Unidos. Con sólo dos tarjetas coadyuvó al encuentro con más tiempo efectivo de juego y a uno de los más espectaculares. Pitó 4 partidos, incluido el de Brasil vs Holanda por el tercer puesto aunque ahí cometió errores señalados que impidieron darle una buena calificación.

El peor trabajo lo realizó sin duda el español Carlos Velasco Carballo en el duelo entre Brasil y Colombia. Se cometieron 54 faltas a ciencia, paciencia y conciencia del colegiado ibérico, mostrando sólo 4 tibias amarillas. Inventó la falta que dio origen al gol del brasileño David Luiz y dejó en la cancha al colombiano Camilo Zúñiga, autor de la tremenda agresión sobre Neymar. ¡Pa'l gato!