Selecciona tu región
Opinión

De política y cosas peores

DE POLÍTICA Y COSAS PEORES

Por Armando Fuentes Aguirre (Catón)

-

El ginecólogo examinó a la joven empleada de oficina y le dijo que iba a ser mamá. Todo indicaba que tendría triates. “¡Ah! -se consternó la muchacha-. ¡Eso me pasa por hacerlo encima de la copiadora!”...

Powerio Bigso, famoso organista, estaba acariciando cumplidamente a una mujer casada en el domicilio de ésta. De pronto se oyó llegar un coche. Exclamó con alarma la mujer. “¡Mi marido! ¡Rápido! ¡Suspende la tocata y emprende la fuga!”. Expresó un historiador:: “He encontrado una estadística interesante perteneciente a la Edad Media. En tiempos de las Cruzadas se fabricaron 4 mil cinturones de castidad y 4 mil 500 abrelatas”...

Himenia y Celiberia, maduras y solteras, estaban platicando. Dijo Himenia: “Leí en una revista que a cada hombre le corresponden tres mujeres. ¿No te parece eso una inequidad de género?”. “No, -respondió la señorita Celiberia-. Lo único que me gustaría es estar dentro de cualquier grupo de tres”...

El compadre le preguntó a su comadre: “¿Está mi compadre, comadrita?”. Respondió ella: “Esta de viaje. Tardará una semana en regresar:”. Inquirió el compadre: “¿Le molestaría, comadrita, si paso a esperarlo?”. En la fiesta el individuo aquel se dirigió a la guapa chica y de buenas a primeras le espetó: “Perdone usted, señorita: ¿posaría desnuda para mí?”. “No” -respondió ella con disgusto disponiéndose a alejarse del sujeto. “¿Por qué no?” -quiso saber el tipo. Replicó ella: “Porque no soy modelo”. “Eso no importa -declaró el sujeto-. Yo tampoco soy pintor”...

Sumamente molesta la muchacha le pidió a  su exaltado galán que le quitara la mano de una de sus opulentas bubis, donde el tipo atrevidamente la había colocado. “Pero, Galatea -se justificó él-. Tú me dijiste que querías hablarme con la mano puesta en el corazón”. Un parroquiano del Bar Ahúnda hablaba con orgullo de su familia. “Tengo seis hijos” -manifestó feliz,  “¡Caramba! -dijo uno de los presentes con expresión de sana envidia-. ¡Cómo me gustaría a mí tener seis hijos!”. “¿No tiene usted familia?” -preguntó, compasivo. el señor. “Sí, -respondió el otro-. Tengo 14 hijos”...

El guía le informó al explorador de África: “Le tengo dos noticias, señor; una mala y la otra peor”. “¿Cuál es la mala?” -preguntó el explorador con inquietud. Le indicó el guía: “Su esposa entró inadvertidamente en la aldea de los caníbales”.  “¡Qué barbaridad! -se consternó el explorador-. Y ¿cuál es la noticia peor?”. Replicó el guía: “Por unanimidad los antropófagos decidieron que prefieren comérselo a usted”. Dijo el experto podólogo; “Todos tenemos un pie más chico que el otro”. “No es cierto -lo contradijo Babalucas-. Yo tengo un pie más grande que el otro”...

El encargado de seguridad del hotel se preocupó al oír que de la suite nupcial salían repetidas expresiones como de enojo o discusión. Una voz de mujer decía: “¡Pd!”. Y replicaba con energía una voz de hombre; “¡Pc!”. Llamó a la puerta de la habitación, y abrió el recién casado. Le preguntó el guardia: “¿Qué sucede, joven? ¿Por qué esas voces de ‘¡Pd!’ y ‘¡Pc!’?”. Explicó el muchacho: “Ella quiere que primero desempaquemos”. En la reunión familiar anunció el hijo: “Mi novia está embarazada, pero no tengo la certeza de que el bebé sea mío”. La hija aprovechó la ocasión y anunció igualmente: “Yo también estoy embarazada, pero no tengo la certeza de que el bebé sea de mi novio”... Comentó una señora en la merienda de los jueves: “Me gustan los hombres que llevan el cabello largo. Se les ve cara de inteligentes”. Repuso otra señora: “Pues mira: el otro día mi marido llevaba un cabello largo en la solapa, y cuando le pedí una explicación puso cara de pendejo”... FIN.

MIRADOR
Armando Fuentes Aguirre

Historias de la creación del mundo.

El Señor hizo el desierto, y en él puso un oasis.
Le preguntó Adán:
    -Señor: ¿por qué pusiste un oasis en medio  del desierto?
    Respondió el Creador:
    -Porque no hay un desierto sin oasis.
    Más tarde llegó Eva, y preguntó:
    -Señor: ¿para qué hiciste el desierto? Bien pudiste hacer que todo fuera oasis.
    Y contestó el Señor:
    -Para que haya un oasis tiene que haber antes un desierto.

¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

“... La mayoría de los médicos ahora dicen la verdad a sus pacientes...”. 
Mi médico es excepción
a lo que se dice arriba. 
Me ocultó -grave omisión-
la verdad de cuánto me iba 
a costar la operación.

AFA

Síguenos en
Más sobre este tema