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Armando Vega-Gil

EL ARTE DE NOVELAR

En nuestro país la literatura para jóvenes acusa un sano crecimiento en autores, títulos y calidad. Al menos así lo demuestra Armando Vega-Gil con su novela Rockboy y la rebelión de las chicas, ilustrado por Edgar Clement, y publicado por Ediciones B México en octubre de 2013. Un mundo tan especial como el de los chavos sólo responde ante una literatura especial como la que les brinda este libro. ¿Por qué? Porque es un libro en que se les respeta y admira, una historia donde no aparecen como retrasados mentales sino con propósitos claros y acertivos. ¿Escucharían a un guitarrista con seis dedos para las pisadas? Pues se les hizo.

Hay una pelirroja que sabe artes marciales, la reina de las contusiones, que lidera a las bachilleres que no soportan más las vejaciones de algunos adultos: padres, madres, militares y un profesor voyerista que para aprobar su materia exige que le muestren los calzones. Las chicas odian este paso pero lo dan, menos una, Cassandra, que por lo mismo se convierte en objeto del deseo del maestro Pichardo, que imparte trigonometría, ese leviatán que todos encontramos un día y que a muchos les ha cambiado la vocación y la vida. Rockboy es el líder y guitarrista, de una banda de rock, Perro con rabia, que se convertirá en parte de la solución de lo que afrontan las chicas, sin dejar de cuestionar un presente realmente inexplicable.

Perro con rabia ensaya, se prepara para un concierto al aire libre. El baterista, atraído por una chica de lindas piernas que ve en su ipod, la sigue, intenta ver sus intimidades; entonces ella reacciona con violencia y lo manda al hospital. Rockboy, que intenta ayudar a su amigo, encuentra una enmascarada que lo deja frío por su belleza. A partir de este momento Perro con rabia quedará controlado por la Reina de las contusiones, sobre todo cuando ingrese el nuevo baterista, que recuerda a Phil Collins cuando tocó en Live Aid en 1985, y escuchó las canciones que acompañaría mientras volaba de Canadá a Inglaterra. Ambos se las sabían todas.

Armando Vega-Gil, nacido en la ciudad de México en 1955, miembro del grupo de rock Botellita de Jerez, ubica su novela en la ciudad de México y en un futuro cercano. Los personajes son expertos en la utilización de aditamentos de comunicación tecnológica y practican el arte del desplazamiento espectacular por paredes. La novela anticipa una época terrible donde el gobierno corrupto es insoportable, el ejército está en las calles y es despiadado y violador de mujeres, dosifican la energía eléctrica, la comida e impera la violencia y la inseguridad. Con precisión de estilo, el autor cuenta los puntos clave de la rebelión y como Rocky debe utilizar su inteligencia y virtudes físicas, más allá de sus fuerzas, para ayudar a la Reina y poner todo en orden. Tal parece que la mayoría de las familias son disfuncionales y encontramos sorpresas suficientes para leer sin detenernos. Hay una debilidad manifiesta en los mayores, y son las chicas las que toman la punta de la madeja por donde puede iniciar la solución de los graves problemas. Hay un sentido homenaje a bandas de rock emblemáticas, desde los Teen Tops, que nos puso a bailar El Rock de la cárcel, hace 50 años, hasta Rita Guerrero, sin dejar fuera al Tri, Caifanes, Café Tacuba, Santa Sabina, La Lupita y hasta Carla Morrison, que son importantísimos en la historia del rock mexicano. Hay letras de todos ellos y más que conectan con la visión que los personajes tienen del mundo que les toca vivir y la manera en que deben conducirse, "La vergüenza hace lo suyo:/ es tu rostro en el cristal;/ y el arrepentimiento/ no basta para sanar", dice Santa Sabina. Vega-Gil consigue una muy grata atmósfera generada por su discurso pero también por el recuerdo del lector atento. Todo México está devastado. La prisión más desalentadora se encuentra en Puerto Peñasco, al lado del Gran desierto de Altar, cuyas arenas negras no pocas veces pintan el aire y determinan la vida. Clemens, que es un artista con temperamento, abre y cierra el volumen con dos historias en cómics, para abrir y cerrar la novela, que son imprescindibles.

Definitivamente, el autor es un artista polivalente, y tiene el valor de sacar adelante sus inquietudes como si fuera lo único que debe hacer; es paciente como un escalador de imposibles y no le importa pasar años realizando un proyecto con tal de que sea un reto. Para mí, es uno de los pilares de la modernidad en la literatura mexicana; esa donde los temas, las formas y los perfiles de los personajes se abren como una flor que se hace hielo sin importar el clima. Hay historias que se comparten, Rockboy y la rebelión de las chicas es de esas. Que la disfruten.