Opinión

Arrollados por la corrupción

GUASAVE

Por: Moisés García

Hacia el interior del Módulo Río Fuerte, convertido como la mayoría de esos organismos, con sus honrosas excepciones, en "modus vivendi" de sus dirigentes, cada vez más crece una marcada inconformidad de sus consejeros, misma que empieza a permear entre los socios agremiados, soterrada sí, pero que en cualquier momento podía detonar.

Habíamos dicho ya -como referente lo repetimos- que el organismo corre el riesgo de terminar en ruinas, en perjuicio de cientos de productores agrícolas, pues las ambiciones de sus actuales directivos no parece tener límite.

Con la vida útil de su maquinaria -virtualmente agotada- para la conservación y mantenimiento de la red hidráulica que le toca en suerte atender, no por el uso al servicio de los usuarios sino de los intereses pecuniarios de sus directivos, la infraestructura del módulo guarda un abandono lastimoso.

Es decir, el equipo que debería ser usado para atender los requerimientos del sistema, es desviado hacia labores ajenas a su función, pues es, ya rentada o prestada, a funcionarios de Sagarpa estatal que mezclan su actividad pública con la de constructores de obras que ellos mismos con tráfico de influencia se adjudican a través de prestanombres, repartiéndose a saber con los dirigentes del Módulo, parte de las ganancias.

Esas son por decir de las irregularidades muy notorias en que se incurren al amparo de los cargos que fueron conferidos por la asamblea del organismo y ante la que prometieron trabajar para beneficio de los usuarios, amén de otros enjuagues que se realizan, hasta ahorita bajo la más grosera impunidad.

Pero decíamos, aunque hasta el momento la inconformidad de los socios es silenciosa, principalmente del sector privado que son mayormente afectados por los signos de corrupción que presuntamente se presentan en el manejo del Módulo, las evidencias de las irregularidades que no se preocupan en ocultar, parece ser llegaron ya a conocimiento de la Delegación Regional de la Comisión Nacional del Agua.

Incluso entre los propios consejeros y asambleístas empiezan a surgir versiones de que precisamente en razón a las muchas evidencias sobre el pésimo, por no decir que delictivo manejo de los recursos del Módulo, que han llegado a las oficinas de la Conagua, sus funcionarios comienzan a tomar medidas al respecto.

En el Módulo Río Fuerte, que hasta antes de la actual directiva fue un modelo de eficiencia en su operatividad y transparencia de sus recursos económicos, encuentran trabas para bajar los apoyos federales que regularmente se autorizan para optimizar la red hidráulica a su cargo.

Aun cuando no se les ha dicho por lo claro a los directivos que buscan les entreguen los dineros fiscales para el Módulo, argumentando Conagua simplemente que "no hay dinero", entre los consejeros es un secreto a voces que una de las causas que tienen detenidos los apoyos, es la serie de anomalías en el mal manejo que se ha dado al organismo.

Lo más sorprendente de todo esto es el silencio en que ante el cúmulo de indicios que hablan de una operación absolutamente irregular del Módulo se mantienen lo mismo socios que consejeros o al menos en parte de ellos, cuya parquedad pudiera ser producto de que también tocan algo de la repartición.

Sólo así se explica que por ejemplo, los agremiados, por citar a los más independientes, que son los de la pequeña propiedad y de donde surgen algunas voces aisladas de protesta, pero en murmullo, se estén dejando atropellar por la codicia y corrupción que impera en dicha organización.