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Así no vamos a llegar muy lejos

POLITEIA

Mi colaboración del sábado pasado llevaba este título: Reformas: hace falta un poco de sal en la mollera. Me equivoqué. Hace falta, sobre todo, voluntad, vocación y compromiso por cambiar las cosas o, al menos, plantear la necesidad de los cambios. Un acontecimiento que debería haber contado con una gran participación de la sociedad civil, de sus organismos intermedios, de los ciudadanos a título individual, estuvo en gran medida desairado.

No hay debate, no hay discusión, no hay reflexión colectiva. No hay participación ciudadana. Los discursos del acto inaugural en el Congreso del Estado no se correspondieron con la desoladora realidad de las mesas. En las de Desarrollo Social y Políticas Públicas una asistencia de regular a pobre, al igual que en la de Reforma Política, pero en las otras dos, Transparencia y Rendición de Cuentas y Desarrollo Económico, un desierto casi total, de tal manera que fueron despachadas pronto.

En otros momentos, la sola posibilidad de discutir sobre el modelo de desarrollo de Sinaloa suscitaba una enorme animación. Era la oportunidad de presenciar o participar en grandes debates entre corrientes intelectuales más o menos perfiladas, como ocurrió por ejemplo, en el Congreso de Desarrollo Industrial, a fines de los años 60, que dejó un importante legado del que se nutrieron durante algunos años las discusiones en el ámbito académico.

Un animador de estos encuentros intelectuales fue la Escuela de Economía de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Era una voz crítica que se escuchaba, que había ganado su espacio por derecho propio, y que era un referente indiscutible al momento de definir las grandes estrategias del desarrollo de la entidad.

Ahora, que había oportunidad para revivir esos debates, planteando alternativas reales a un modelo de desarrollo cuyos signos de agotamiento son evidentes desde hace años, según se advierte por el mediocre crecimiento alcanzado en las últimas tres décadas, esa escuela de pensamiento brilló por su ausencia. Dejó el campo solo, que hasta la Coparmex hubo de lamentarse por la ausencia de propuestas.

Luego nos quejamos de que el poder monopoliza la arena pública, y lo peor, como decía hace una semana, es dejar pasar una oportunidad para las reformas como hasta ahora no se había tenido. Y lo que digo para el caso de la mesa de desarrollo económico es perfectamente válido para el resto de mesas en que se dividió el foro.

Así que nuestra reforma del Estado, por lo que se ve, tendrá que seguir esperando mejores tiempos. Si no surgen iniciativas desde la base social, si la sociedad civil languidece intelectualmente, si nuestros centros culturales, de investigación no tienen nada que decir, no podemos entonces quejarnos de que las propuestas se procesen desde arriba.

Viene el tercer foro regional Compromisos por Sinaloa este sábado en Mazatlán. Diría que hay en el sur del estado una tradición intelectual más sólida, más asentada, y que incluso se reclama como su "hecho diferencial" frente al resto de la entidad. Ojalá se exprese en el foro y levante un poco el listón de calidad.

Si no, habrá que seguir esperando mejores tiempos.

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