Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

0 0

¡Asómbrese!

DESDE LA CONFRATERNIDAD

"Aunque parezca mentira y la mayoría de la gente no lo crea, la violencia ha descendido durante prolongados periodos de tiempo, y en la actualidad quizás estemos viviendo en la época más pacífica de la existencia de nuestra especie". Párrafo anterior que inicia el prefacio de la obra de Steven Pinker. Cuyo título, Los ángeles que llevamos dentro, confirma la idea inicial y que me llamó la atención sobremanera, porque soy parte de "la mayoría que no lo cree". Saltan infinidad de preguntas para no creerlo, mismas que el autor responde con argumentos históricos producto de sus investigaciones sobre la violencia que ha llevado durante décadas y que lo llevaron a concluir lo que dice. Disfrutamos de este declive de la violencia y vamos directo hacia la paz, porque las generaciones pasadas vivieron atenazadas por la violencia y eso las obligó a esforzarse a ponerle límites y que la generación nuestra debe continuar para ponerle fin. Estas afirmaciones me llenan de esperanza, debido a que puedo responderme a preguntas muy íntimas, como ¿hasta cuándo se terminará la violencia? Respuesta que, dejando el optimismo a un lado, ahora ya puedo saber que "el lograr la paz" es un objetivo que está al alcance de los humanos, porque la constatación de que a lo largo de los siglos la guerra ha disminuido quiere decir que algo habremos hecho bien. Desde tiempo atrás la violencia ha dejado paso a lo que se ha dado en llamar la "larga paz" que está sostenida por el "cero hechos violentos" que pudieron fácilmente llevar a cabo. Cero es el número de veces que se han utilizado armas nucleares en un conflicto. Cero es el número de veces que las dos superpotencias (Rusia y Estados Unidos) de la Guerra Fría se han enfrentado en el campo de batalla desde 1945. Cero es el número de veces que alguna de las grandes potencias han combatido entre sí desde 1953. Cero es el número de guerras interestatales que se han librado entre países de Europa occidental desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Cero es el número de guerras interestatales libradas desde 1945 entre países desarrollados importantes en cualquier lugar del mundo. Cero es el número de países desarrollados que han expandido su territorio desde finales de la década 1940 conquistando otro país. Cero es el número de estados reconocidos internacionalmente que, desde la Segunda Guerra Mundial, han desaparecido debido a una conquista. Esta larga paz, construida por estos "ceros", es consecuencia de una coincidencia de intereses y opiniones entre los involucrados que de vez en cuando coinciden en la historia que los que han conseguido que disminuya la violencia. No son de ninguna manera sucesos periódicos ni constantes. Se trata, pues, de un cambio en la corriente mayoritaria del mundo desarrollado y cada vez más de los demás países, debida a que se conocen al detalle las consecuencias de la guerra. Aunque los componentes psicológicos de la guerra no han desaparecido –dominación, venganza, crueldad, autoengaño, pensamiento ambicioso grupal- desde finales de 1940, en Europa y otros países desarrollados se han disgregado de tal modo que ha bajado la frecuencia de las contiendas. Sabemos que una larga paz no es una paz perpetua, ya que nadie puede decir que no volverá a producirse entre grandes potencias. Pero lo que sí se puede decir es que las probabilidades que ocurran están cambiando para mejorar. También no se puede decir que en esta larga paz no ha estado aumentando la presión bélica y por lo tanto acumulándose el peligro de que estalle el sistema en cualquier momento. Sin embargo, hablando perogrullescamente, puede que si o puede que no, estalle la guerra, ya que no son péndulos, ni ollas de presión sino dados de plomo que no tienen memoria y quizá puedan convertirse en un juego de probabilidades cambiantes en donde aparezca la cara negra de la guerra. Cuando Pinker aborda las posibilidades de vislumbrar una conclusión sobre el tema recurre a la metáfora de los ángeles que llevamos dentro, motivo del título de su libro. Ángeles que clasifica en cinco virtudes sociales: empatía o solidaridad, autocontrol, evolución biológica, moralidad y razón. Ángeles que quedan muy bien explicados con las ideas de David Hume: "Parece suficiente para nuestro propósito presente que se admita que existe en algunos de nosotros algo de benevolencia, infundida en nuestro interior; alguna chispara de amistad o de humanidad; alguna partícula de la paz de la paloma, junto con los elementos del lobo y de la serpiente. Supongamos que estos elementos son muy débiles; imaginemos que son insuficientes para mover una mano o un dedo de nuestro cuerpo; aun así deben dirigir las determinaciones de nuestra alma, y donde todo lo demás permanece igual, producir una débil preferencia por todo lo que es útil a la humanidad, por sobre lo que es pernicioso y peligroso".

[email protected]