Opinión

¿Atacar la corrupción? Sí… mañana

CAMPOS ELÍSEOS
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Por: Katia D'Artigues

En caricatura, en estereotipo, los mexicanos somos expertos procrastinadores: solemos aplazar tareas importantes o dejarlas para el último momento.

También solemos ser "sospechosistas" (palabra acuñada por Santiago Creel: en todo vemos posible chanchullo o compló) pero al mismo tiempo, inexplicablemente, bastante laxos a la hora de buscar y castigar culpables (tenemos poca memoria, sobre todo lo referente a actos de corrupción porque pensamos que es algo inevitable y común).

Quizá usted conteste: yo no soy así. Yo estoy con usted; no todos somos así. Pero tras la entrevista "a fondo" realizada el pasado martes por la noche entre el presidente Enrique Peña Nieto y seis periodistas, lo que me queda claro es que el gobierno actual sí es así. También la clase política completa que tenemos hoy.

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Lo más grave: usted y yo como ciudadanos los hemos dejado.

¿Desde hace cuánto escucha hablar de corrupción en México? Quizá desde siempre, pero pongamos un plazo donde el tema se planteó fuerte: en 1982, ¡hace 32 años!, cuando Miguel de la Madrid propuso, como promesa de campaña, una "renovación moral" y su slogan fue "La solución somos todos" (que luego devino en otra caricatura: "La corrupción somos todos"). Fue hace ya una generación.

Hoy por hoy tenemos a un presidente que sigue diciendo, de manera pública, cosas como (las itálicas son comentarios míos):

— "La corrupción lamentablemente es un cáncer social que no es exclusivo de México (…) un tema casi humano que ha estado en la historia de la humanidad". Luego diría, repetidamente, "de orden cultural".

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Esto es muy importante, querido lector y lectora. Ponga atención. Es —casi— una revelación: No lo hemos desterrado porque es un tema histórico y cultural que plantea la no-evolución del ser humano. ¿Un anti-darwinismo social? Habría que postularlo para ser Patrimonio Cultural de la Humanidad (defensa a la mexicana: nos reímos de todo).

— "La corrupción se alimenta de dos lados: la corrupción no sólo viene del orden público, sino viene del orden público muchas de las veces, y otra de las veces alimentado desde el orden privado".

Es una cuestión de nutrición. Si el gobierno cesara esa posible "alimentación", si cortara el suministro de su lado, el problema cedería, necesariamente. Se necesitan dos para ser corruptos (como para bailar tango).

Luego Peña Nieto —con el argumento de que la Comisión Nacional anti-corrupción que propuso en noviembre de 2012, cuando era presidente electo no se ha hecho porque está atorada en la Cámara de Senadores— enumeró las muchas instituciones que luchan contra la corrupción; argumentando que no basta una institución. Sí, tiene razón, son muchas… ¿no será que tenemos que hacer que haya más comunicación entre ellas?

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Bueno la lista enumerada va así:

— La Auditoría Superior de la Federación (ASF), órgano autónomo de la Cámara de Diputados encargado de auditar el ejercicio de los recursos públicos federales. Para documentar el pesimismo, un dato: a la reunión de la Comisión de vigilancia de la ASF en días pasados sólo fue una de sus 26 integrantes: la diputada Lizbeth Rosas, del PRD. El profundo interés por el combate a ese "cáncer social" no es sólo del Ejecutivo.

— "Las propias contralorías internas que han impuesto "n" número de sanciones administrativas a quienes han actuado con corrupción o de manera irregular". Estas contralorías internas dependen o dependían de la Secretaría de la Función Pública. ¿Por qué la duda en el tiempo del verbo? Porque no hay secretario desde que inició el sexenio; sólo hay encargado de despacho, el subsecretario Julián Alfonso Olivas. Peña propuso que desapareciera esta institución y se creara…. La Comisión Nacional anti-corrupción. Mientras Función Pública trabaja a medio gas.

— El Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y de Protección de Datos (IFAI) que amplía los sujetos-objetos de transparencia… Cierto, ahora serán más sujetos obligados, nada menos que 457, incluyendo sindicatos, partidos políticos, universidades, fideicomisos. También el IFAI es autónomo. Pero olvidamos que esto se hizo a pesar del PRI.

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En la Cámara de Diputados, donde está Manlio Fabio Beltrones, su bancada quiso quitar muchas de estas nuevas atribuciones que el presidente ahora presume. No lo hicieron, finalmente, por presión social. Cómo recuerdo la burla de Marco Antonio Bernal, gran operador político de Beltrones: decía que queríamos la "República de los Organismos Autónomos".

Y la lista sigue… en la columna online. Además de quién es el nuevo empresario mexicano que ya está apuntadísimo para entrar a los negocios de la apertura energética. Una pista: vende suplementos alimenticios.

katia.katinka@gmail.com