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Aullidos

PISTA DE DESPEGUE

Dejando fuera los documentales —cuya intermitencia nunca ha minado—, comprobaremos que de 2010 a la fecha a varios productores de Hollywood les ha parecido una muy buena idea el esculcar en los cajones de la Beat Generation.

Haciendo memoria, recordaremos que la última cinta de ficción que tocó la temática antes de esta racha se estrenó en 2000. Se llamó Beat, fue dirigida por Gary Walkow y trata sobre la tormentosa relación entre William S. Burroughs (Keifer Sutherland) y su esposa Joan (Courtney Love). También conviene recordar que durante la década de los noventa fueron sólo dos cintas las que llegaron a las salas: The naked lunch de David Cronenberg en 1991 y The last time I committed suicide de Stephen T. Kay en 1997.

Ahora, luego de Howl del citado 2010 —película dirigida por Rob Epstein y Jeffrey Friedman en la que se relata tanto la concepción como el juicio del que fue objeto el poema Aullido de Allen Ginsberg, interpretado por James Franco—, se han estrenado tres cintas más: On the road de Walter Salles de 2012, mientras que en 2013 se presentaron Big Sur de Michael Polish y la que hoy nos ocupa, Kill your darlings de John Krokidas.

En la cinta de Krokidas el punto de partida es el joven Allen Ginsberg (ahora interpretado por Daniel Radcliffe), que a mediados de la década de los cuarenta es aceptado en la Columbia University de Nueva York. Su sueño es convertirse en poeta, además de querer poner distancias con esa atmósfera enrarecida de su hogar, donde ronda una madre esquizofrénica (Jennifer Jason Leigh) y un padre quizá demasiado soñador como para considerarlo una figura a seguir (David Cross).

Tomándose las requeridas licencias artísticas, en las aulas y pasillos de dicha universidad, Ginsberg se hermana con las ideas y ambiciones de los también jóvenes Jack Kerouac (Jack Huston) y William S. Burroughs (Ben Foster). Los tres comienzan a gestar un movimiento cultural que los muestra como miembros de una generación que nada tiene que ver con la de sus ultraconservadores maestros o sus propios padres. Sin embargo, debo advertir que Kill your darlings no detalla el nacimiento de la Beat Generation. En ese aspecto, el guión del debutante Krokidas y de Austin Bunn sólo logra enredarse con varias anécdotas y detalles de relleno que jamás logran hacernos comprender enteramente el futuro de ese primer movimiento contracultural norteamericano. En su lugar, Kill your darlings relata la relación que surge entre Ginsberg y Lucien Carr (Dane DeHaan) y el sonado asesinato ocurrido el 13 de agosto de 1944, en el que todos ellos estuvieron involucrados. Así, Kill your darlings se convierte en un abrir y cerrar de ojos de una película de formación con trasfondo histórico a una competente crime movie que, pese a los ya mencionados clichés temáticos (jazz, humo de cigarrillos haciendo cabriolas sobre cabelleras despeinadas, hojas que son llenadas por las teclas de estruendosas máquinas de escribir y varias secuencias fragmentadas que presumen cierto lirismo beat), logra llegar a su fin con una nota alta.

Claro que el detallado trabajo en diseño de arte a cargo de Alexios Chysikos tiene mucho que ver con ese logro, pero no hay que menospreciar ni el trabajo tras las cámaras de Krokidas ni el de Dane DeHaan, cuyo Lucien Carr se roba completamente la película logrando por momentos que el Ginsberg de Radcliffe se sienta más como una actuación secundaria que como un protagónico hecho y derecho.

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