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Opinión

Autos chocolate versus realidad social

CONFORME A DERECHO

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Por Quetzalcóatl López Ochoa

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El pasado 18 de octubre se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto “ACUERDO por el que se instruyen diversas acciones a las dependencias que se indican, en relación con la importación definitiva de vehículos usados”, es el acuerdo de Presidencia referente a la legalización de los llamados autos chocolate.

Es una realidad social, la existencia aproximada de entre 3 y 6 millones de vehículos irregulares, importados ilegalmente, conocidos coloquialmente por chocolates, haciendo una acepción al origen “chueco” o irregular. Y decimos aproximada, porque los líderes de diferentes asociaciones que “regulan” (de forma ilegal) la emisión de placas o tarjetones, han manifestado públicamente que no permitirán a las autoridades mexicanas realizar un censo de este tipo de vehículos, más aún manifiestan que se opondrían a que se realizara el mismo, alegando que dicho censo “es ilegal”. Una gran contradicción, una asociación sí puede “empadronar” estos vehículos, de manera poco clara, y el gobierno no puede realizar dicho censo.

¿Y qué tienen de malo los chocolates? Bueno, el principal problema de estos vehículos es que no se encuentran registrados ante el Registro Público Vehicular, el cual es un instrumento de información del Sistema Nacional de Seguridad Pública que es aplicable en todo México, que tiene como propósito principal otorgar seguridad pública y jurídica a los actos que se realicen con vehículos. ¿Y esto qué significa? Qué si usted es impactado por estos vehículos, lo atropella uno de estos vehículos, o se comete un acto delictivo con ellos, no hay forma de encontrar al dueño del chocolate. Al no haber un registro, no hay forma de conocer la situación legal de los mencionados chocolates.

Segundo tema, al no existir una regulación para los mismos, estamos ante una profunda desigualdad jurídica, de quién tiene un vehículo en forma legal y de quién no lo tiene, ya que los propietarios de los mencionados chocolates no tienen las mismas obligaciones, pero exigen los mismos derechos. Sí, asimismo los propietarios pueden hacer un uso indiscriminado de nuestras calles, pasarse altos, estacionarse en lugares prohibidos, no usar cinturón de seguridad, no tener un seguro de responsabilidad civil de daños a terceros, no tienen que cambiar placas, no tienen que pagar refrendos, no tienen que verificar el vehículo en las ciudades que lo exigen, no se puede usar como garantía para solventar los daños cometidos, etc. Y todo esto porque no hay un propietario definible a quien se le pueda responsabilizar.

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La iniciativa me parece que carece de ciertos fundamentos, es sólo un “pónganse de acuerdo”; sin embargo, considero sumamente adecuado que se regularicen a la brevedad los mismos, y se acabe con una práctica que envejece el parque vehicular en el país, que genera inequidades, y mantiene inseguridad, por lo menos en el ámbito jurídico.

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