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Avalancha de quejas

GUASAVE

La huelga de pagos a la Jumapag representa un hartazgo de los usuarios al pésimo servicio que presta la paramunicipal y que podría estallarle al Ayuntamiento pues se suma a los graves problemas financieros, sindicales y de operación de la junta.

Ayer habitantes de Nío y de Pueblo Viejo se manifestaron en las oficinas de esta dependencia para sentenciar que no van a pagar el recibo del agua por un servicio que no reciben.

Y es que argumentan que sólo hay abasto de agua una hora en plena madrugada y que la baja presión incluso se agravó pues ante el desespero hay gente que se está conectando ilegalmente a la red.

La queja no se limita a un servicio cuenta gotas, sino también a las fallas en el drenaje como es el caso de Bamoa Pueblo, donde los ciudadanos denuncian un serio foco de infección.

La protesta es un síntoma de la enorme deficiencia que arrastra la Junta Municipal de Agua Potable desde anteriores administraciones, pero que se recrudeció en la actual ante la falta de una estrategia financiera y de operación más efectiva.

Si bien uno de los factores que mantiene al borde de la quiebra a la paramunicipal es precisamente la morosidad, no se puede negar que los usuarios tienen derecho a un servicio de calidad, por lo que en todo caso es urgente que el propio Ayuntamiento intervenga.

La Junta es una verdadera bomba de tiempo para el Gobierno Municipal pues están las denuncias sin aclarar por desvíos de recursos, el incumplimiento de aguinaldos y fondos de ahorro y el abandono lde los sistemas.

En la ciudad se agravó también el problema de baja presión por lo que la huelga de pagos de estas sindicaturas es quizás el comienzo de una avalancha que de no atenderse seguramente le pegará al propio alcalde Armando Leyson.