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Bienvenida la primavera

MALICIANDO

Vámonos Maliciándola con un saludo muy cariñoso al cumpleañero de este hermoso día en que saludamos también a la primavera, nuestro estimado amigo Héctor Muller Serrano, quien al lado de su esposa, Antonieta, sus hijos Héctor, Daniel y Yukie, hijos políticos y su hermosa nieta Fernanda sin duda la pasará de lo mas contento. ¡Amigo Héctor, muchas felicidades y ánimo!

TAMBIÉN CELEBRAMOS el natalicio de Benito Juárez, quien vino a este mundo el 21 de marzo 1806, en San Pablo Guelatao, un pequeño caserío escondido en la sierra oaxaqueña de Ixtlán. Era indígena de raza pura pero con su esfuerzo, llegó a recibirse de abogado. Desde sus días de estudiante inició su carrera política, que lo llevaría a ocupar elevados puestos, entre ellos, el de diputado del Congreso de su estado y del Congreso de la Unión, gobernador de Oaxaca, ministro de Justicia y presidente de la República. Murió en la capital de la República la noche del 18 de julio de 1872. En vida fue declarado por la legislatura de Colombia, Benemérito de las Américas. Benito Juárez no fue un tribuno, sus discursos eran breves, algunos extremadamente medidos. Sin embargo, sus frases, de una concisa elocuencia, quedaron para la historia. Sin duda la más conocida es aquella que hasta nuestros días continúa vigente: "Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz".

ESTE DÍA me trae muy lindos recuerdos de mi niñez, ya se los he comentado, pero para mis nuevos lectores dejen les cuento que era el cumpleaños del tío Guillermo Benito González Valenzuela, el queridísimo tío Guillermo, con quien nos íbamos a la playa donde hoy está la Virgencita que nos cuida del mal tiempo. Ahí nos bañábamos de niños, y hasta buceábamos. Nos aventaba una moneda al agua y todos nos zambullíamos por ella, bajo el cuidado de él, ya que era experto nadador y buenísimo como remero del Club Muralla. Se les conocía a él y a su hermano Eduardo como los famosos "Guarros". El "Cachico", mi papi, no era tan grandote como ellos. Al tío le gustaban las fiestas y para este día organizaba en casa de los abuelos señoras fiestas. A veces había cochito tatemado y otros años caguama. Y si mal no recuerdo, la preparaban en sopa, pecho y aletas tatemados en unos asadores o bien en estofado con tortillas calientes. Mmmm, ahí aprendí a comer caguama, ¡qué delicia! Hace mucho que no la pruebo, desde que está prohibida. Antes era muy usual tener ese manjar en casa, así como el abulón, que por las calles se vendían, ¿se acuerdan? Yo sí. Y qué me dicen de los machos tatemados, uyyy ricos. La Chabelita los preparaba con tomate, cebolla y chile. Uyyy, qué tiempos amigos, qué tiempos.

LA TAMBORA tocaba que era un contento. Ese Manicero, ni las patas se nos veían a todas las primas que gustosas bailábamos y con cariño nos disponíamos a escuchar al tío Guillermo cuando cantaba su canción, esa que dice así: "Rival de mi cariño,/el viento que te besa./Rival de mi tristeza,/mi pobre soledad./No quiero que te vayas/me duele que te alejes,/no quiero que me dejes/y ya no vuelvas más./Mi rival es mi propio corazón,/ por traicionero...", uyyyy, síganle ustedes con la misma tonada… A mí ya me hizo llorar de acordarme de esos bellos tiempos de inocente niñez donde la felicidad reinaba.

NOS VEMOS mañana, ¡sábado otra vez! ¡Les digo! Ciao. MALICIA.