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Bomba de tiempo

NUESTRA OPINIÓN CULIACÁN

Los transportes escolares privados que operan en el municipio son un peligro para los menores que en ellos viajan a diario, ante la imposibilidad de sus padres de llevarlos a sus centros de estudios.

El reglamento bajo el cual se rigen está más que obsoleto y en el mismo sólo les exigen a sus operadores y propietarios de las unidades cuestiones mecánicas, pero en ningún momento contemplan la seguridad de los menores.

La falta de cinturones de seguridad, asientos adecuados y el sobrecupo en los llamados "camioncitos" escolares, los vuelve un peligro latente para los infantes.

Además de eso, la mayoría de las unidades que son usadas para dar ese servicio, son de modelo viejo y muchas de ellas ya rebasaron con creces su vida útil, por lo que no están exentas de sufrir fallas mecánicas serias.

A eso hay que sumarle el hecho de que quienes las operan, en muchas ocasiones no son las personas adecuadas, ya que al parecer se les olvida que de ellos dependen las vidas de sus pasajeros y conducen como todos unos cafres, sin respetar límites de velocidad o señalamientos viales.

Por las condiciones en que se encuentran y en las que operan, si alguna de las unidades que prestan el servicio de transporte escolar se viera involucrada en un accidente, las consecuencias serían fatales para los menores.

Ante tal riesgo, las autoridades deberían de modernizar los reglamentos y ser más estrictos con los dueños y operadores de los "camioncitos" escolares.

A decir de Rubén Medina, subdirector de Vialidad y Transportes, ya se están tomando cartas en el asunto y aseguró que ya se les hicieron las primeras recomendaciones a los propietarios, las cuales, de no ser acatadas, serán castigadas con la retención de la unidad con la que prestan el servicio.

Esperemos que así sea y que no se sigan viendo los transportes "sardina" en las calles de la ciudad.