Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Brasil y México, dos historias

La comparación entre Brasil y México es un tema de investigación de las ciencias sociales que ha crecido en los últimos tiempos. Sin embargo, como sucede con las construcciones mediáticas, una declaración reciente del ex presidente Lula, quien afirmó: "en México, todo es peor que en Brasil", inició un escándalo.

Varios políticos mexicanos respondieron a la defensiva, y diversas notas periodísticas mostraron porcentajes y opiniones encontradas. Sin saber cuál fue la idea de Lula, o si sólo estamos en la rivalidad futbolera, es importante señalar que cualquier comparación merece algo más que dos cifras sobre el PIB o la inversión extranjera directa o una respuesta anímica, propia de un juego de futbol.

Como mercados emergentes Brasil y México son las dos mayores económicas en América Latina. Pero estos dos países tienen historias muy distintas y trayectorias particulares. La vía simple es comparar como en los análisis de economía: quién tiene el PIB más alto, cómo está su Coeficiente de Gini y qué tanto ha crecido cada uno en los últimos años. Con estos datos se puede tener una idea general, pero no más. Una ruta más compleja puede ser el intento por ver que estamos ante dos modelos de desarrollo, lo que Ilán Bizberg ha llamado tipos de capitalismo: el brasileño orientado por el Estado, con una estrategia interna de desarrollo y de mercado interno, porque Brasil es, como dice el economista francés Robert Boyer, una economía continente. En cambio, México, en palabras de Bizberg, es un modelo de capitalismo desarticulado, con subcontratación de mano de obra, y una economía orientada de forma predominante a la exportación.

Los procesos de ajuste que tuvieron los dos países después de la crisis del modelo de sustitución de importaciones, fueron muy distintos, en México se desmanteló el mecanismo interno y se abrió la economía de forma radical y en muy poco tiempo, además de que se destruyeron los contrapesos sociales. En cambio, en Brasil se hizo un ajuste con más contrapesos y se conservaron los equilibrios. Si comparamos diversos indicadores de estos procesos nos encontramos que en Brasil el salario es tres veces más alto, está indexado a la productividad, su banca de desarrollo es fuerte y nacional, y su ingreso fiscal es del doble que el mexicano. México ha sido el alumno más aplicado del neoliberalismo, los salarios están por el suelo, a pesar de que la productividad ha crecido de manera importante; la captación fiscal es mucho más baja y la mayor parte de la banca está en manos extranjeras.

Brasil inicia su transición democrática con una nueva Constitución y aquí ha sido parchada y remendada cientos de veces; allá hubo nuevos actores y en México seguimos con los mismos; aquí la privatización llevó a tener monopolios y una oligarquía que ha pasado por diferentes fases de privatización; en Brasil se construyó una burguesía industrial competitiva y hay una alianza entre el Estado y un grupo de actores económicos que compiten en el mercado internacional. Los brasileños tienen un presidencialismo de coalición completamente institucionalizado, y aquí seguimos con un presidencialismo de minoría y con alianzas inestables.

@AzizNassif