Opinión

Brotes de rebeldía panista anuncian el colapso de Anaya

Por: Luis Enrique Ramírez

El debilitamiento político de Ricardo Anaya registra ya un efecto visible en Sinaloa: la militancia panista, por fin, le ha perdido el miedo. Las expresiones de inconformidad ante la imposición de candidaturas no han cesado esta semana.

Resulta prematuro aventurar si el proyecto anayista acabará por naufragar ante los señalamientos de lavado de dinero que hoy enfrenta, aunado a otros de enriquecimiento inexplicable que ya lo persiguen desde agosto del año pasado. Si algo sabe hacer el candidato presidencial del PAN, es defenderse, no siempre con argumentos sólidos, pero con un dominio verbal que a muchos convence y a otros, al menos, ataranta.

Hoy, por si hiciera falta, cuenta con un abogado de grandes ligas: Diego Fernández de Cevallos, quien ha logrado mantenerse a lo largo de un cuarto de siglo como uno de los personajes más influyentes de la política mexicana, famoso por sus habilidades como polemista y sobre todo como litigante: El Jefe Diego ha ganado millonarios procesos jurídicos en favor de sus defendidos, algunos de cuestionables antecedentes.

REBELIÓN EN LA GRANJA. Por lo que toca al caso Sinaloa, al panismo ya se le había vuelto costumbre tolerar la imposición de candidatos que no solo son ajenos a su ideario político, sino incluso sus antípodas. El caso más reciente es el de Héctor Melesio Cuen, abanderado para competir bajo las siglas del PAN para el Senado de la República.

Pero todo tiene un límite, y grupos del panismo tradicional se empezaron a rebelar el lunes, a raíz de la candidatura a diputada federal por Acción Nacional de la expriista Gloria González Burboa, pupila de Juan S. Millán. Hubo expresiones públicas de inconformidad en el norte y en el centro del estado.

Fue el aviso de la bomba que estalló la noche del miércoles, cuando la Comisión Permanente propuso al Consejo Político del PAN Sinaloa la lista plurinomonal de diputados locales, que lleva en los tres primeros sitios a Roxana Rubio Valdez, Jorge Villalobos Seáñez y Juana Guillermina Ávila González, en ese orden. 

La primera es protegida de Adolfo Rojo e hija del exalcalde de El Fuerte Eleazar Rubio, acusado por la ASE de desfalco al erario; el segundo es chihuahuense, protagonista de varios escándalos nacionales y empoderado en Sinaloa por su relación con personajes como Guadalupe Carrizoza y Gilberto Plata; y la tercera es la esposa de Alejandro Higuera, conocido por sus ligas con Millán y otros priistas.

Un nombre, sin embargo, es preponderante por encima de todos en la designación de candidatos: el de Adolfo Rojo Montoya, quien mantiene un control casi absoluto de Acción Nacional en el estado.

La propuesta pluri en mención no obtuvo la votación suficiente y el tema, por tanto, queda en la cancha del mando nacional del PAN, que habrá de emitir una nueva lista. No se descarta que sea «la misma, pero revolcada».

Ayer de nuevo se elevaron voces de protesta por parte de panistas de renombre en Sinaloa. Javier Osorio advirtió que, debido a las imposiciones, «Acción Nacional está a punto del quebranto», que la militancia blanquiazul puede darle la espalda a Ricardo Anaya y votar por otro candidato a la Presidencia de la República. 

La que se voló la barda fue, claridosa y sin filtros como suele ser, la exdiputada elotense Catalina Frank, quien acusó el lunes «negociaciones oscuras» entre los partidos que integran la coalición Por México al Frente, y llamó al líder estatal del PAN, Sebastián Zamudio, «un títere» de Adolfo Rojo Montoya.

Esto apenas ha comenzado, y ningún escenario se descarta rumbo a la elección del primero de julio.