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Buen campeón... el que haya sido

RINCÓN BEISBOLERO

Vísperas. Escribir de un día para otro lleva implícito el riesgo de no saber a veces un resultado o poder una noticia a punto de darse. Redactábamos la presente entrega a horas de iniciar el séptimo juego de la LXV Serie Final de la Liga Mexicana del Pacífico, el choque de donde resultaría el nuevo monarca de la pelota invernal mexicana.

O eran los Mayos de Navojoa, comandados por Lorenzo Bundy. O eran los Naranjeros de Hermosillo de Matías Carrillo. Se llegó al punto sin retorno, al "ya no hay más". Por ahí de las once de la noche, hora de Hermosillo, probablemente se estaría anunciando cuál será el equipo que represente a la LMP en la Serie del Caribe.

Quien haya resultado el monarca, como haya sido, será un buen campeón y muy merecido. Los dos cuadros merecedores de tener en sus manos el trofeo y la gloria de haber alcanzado el éxito total-

Pero antes que eso, reconocerles (y agradecerles) que a nosotros los aficionados nos hayan regalado juegos que lo mismo pecaron de calidad, emoción y drama. Ninguno tuvo desperdicio. Los peloteros se entregaron al máximo, hubo coraje y vergüenza profesional. Con eso, los aficionados nos damos por bien servidos.

Que haya ganado el mejor.

Realidad. A instancias de las consideraciones y conjeturas que se pudieran hacer, quedó claro que en el calendario anual del beisbol mexicano, que corre de marzo a enero, la serie final de la LMP es el platillo más suculento y el que mayor interés genera. (Empinados, absténganse).

Que, claro que se trata de un producto de muy alta calidad, que además, este año contó con la inédita difusión que le dieron hasta cuatro diferentes canales de televisión, los cuales, a través suyo, acercaron a los millones de aficionados al beisbol en todo el país al reconocido gran nivel de espectáculo que ofrece la pelota de invierno.

Eso, además de que por Internet, a través de LMP.itv, se cubrieron a miles de personas a nivel nacional e internacional.

Hay elementos para pensar que al menos en ese tema, la LMP dio un gran paso al frente y se montó en pleno al tren de la modernidad. Son buenas noticias.

Ojalá cunda el ejemplo, el beisbol se engrandece con las acciones en el terreno de juego, no solamente realizando tareas sociales.

Esfuerzo. No hay forma de despreciar o minimizar el esfuerzo que realizan las ligas de Colombia, Panamá, Nicaragua y la Invernal Vercruzana de México, quienes se congregan para llevar a cabo la llamada Serie Latinoamericana que apenas da sus primeros pasos.

No es, por ahora, un producto que pueda generar grandes expectativas ni sobrado interés. Es una confrontación muy focalizada, de medidos alcances y que tal vez en futuro, dependiendo de diversas circunstancias, pueda cobrar notoriedad.

Ligas que caminan, digamos, vestidas de un profesionalismo básico, con algunos muy buenos peloteros, con estadios con marcadas deficiencias pero no por ello se deja de reconocer su empeño por dar vida a este evento.

Confrontar la Serie del Caribe con la Serie Latinoamericana es, por ello, tema ocioso.

Tiempo. Cuatro o tal vez cinco minutos para hablar de deportes en un medio electrónico, en un programa de audiencia nacional y que no tiene nada que ver con Televisa y TV Azteca, justo en el "día D" para el beisbol mexicano.

Y el interfecto decidió comentar sobre el "poco atractivo" (en sus palabras) México-Corea futbolero y de la Copa del Rey en España que, seguramente están esperando con ansias en San Miguel de las Manzanas en Puebla.

Nuestras figuras del micrófono, sí señor.