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Buena decisión

MI PUNTO DE VISTA

La violencia en los estadios de futbol seguramente disminuirá con la aprobación del proyecto de reforma a la Ley de Cultura Física y Deporte hecha por el Senado de la República.

Primeros los diputados, y ahora los senadores, tomaron en serio no su trabajo, sino el problema social que se vive en los escenarios futbolísticos del país, luego de los bochornosos escándalos que se produjeron durante el partido Atlas contra Guadalajara. Digamos que ahí fue donde la gota derramó el vaso.

Más vale tarde que nunca, pero esta reforma, próxima a ser enviada para su aprobación por el Ejecutivo federal y con su promulgación en el Diario Oficial de la Federación como siguiente paso, deberá cambiarle totalmente la cara al espectáculo, que sufre y se deteriora a causa de las conductas negativas de unos cuantos.

Si el presidente de la República palomea el documento que le harán llegar los senadores, aquellos rijosos involucrados e inmiscuidos en las barras tendrán que transformar su actitud, so pena de ser castigados severamente.

Las penas de dicha reforma no tendrán distingos y consideración alguna contra aquellos desquiciados que violenten los estadios durante un encuentro. Los castigos podrían ir desde 18 meses hasta cuatro años a la sombra. Donde sí fueron muy blanditos es en las multas que se les aplicarían, pues se habla de 90 días de salario mínimo.

Pero se busca que las sanciones no solamente se produzcan contra quienes protagonicen las riñas, sino también contra aquellos prepotentes que ingresen armas de fuego, explosivos o cualesquier objeto que sea considerado un arma que atente contra la integridad física de las personas.

Medidas. A los senadores y diputados se les prendió el foco de crear un padrón en el que se identifique a aquellos personajes que anteriormente hayan participado en algún hecho violento, obviamente dentro de un estadio, y que se les prohíba su introducción a cualesquier inmueble, no sólo de futbol.

La idea es buena, pero su masa encefálica no les alcanzó como para citar un ejemplo de cómo podrían construir ese candado.

Alguien me comentaba en días anteriores –y se me hizo una muy buena idea-, que los clubes deberían colocar en sus puertas de acceso un sistema más sofisticado, que les permita reconocer, no por sus rostros, sino por sus huellas dactilares, a aquellos que sean fichados como personas no gratas para estar dentro de un inmueble.

Es decir, que no solamente bastará entregar su boleto de entrada, sino tendrán que pasar por otro proceso, como el colocar su dedo índice en un aparato que muchas empresas utilizan para tener una prueba más fehaciente de la asistencia de su trabajador, o en los puentes fronterizos, donde más de algún pillo ha sido atrapado con todo y el número de cirugías realizadas.

Desde luego que al aplicarse este sistema, provocaría tumultos en las puertas y un acceso más lento que la quincena.

Pero todo lo que sea para el bien del deporte, y del espectáculo, es bienvenido.

Nada nos costaría probar. Con ello reduciríamos los riesgos que algún descerebrado pueda superar los filtros de control y prevención.

¿No lo creen?

¡Ah!, y que sea para todos los deportes.

--

Ayer Dios me permitió escribir estas líneas; hoy sólo ÉL sabe si podré hacerlo de nuevo.