Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

CNTE: el otro crimen organizado

ITINERARIO POLÍTICO

Según distintas encuestas de opinión, buena parte de los mexicanos ve con buenos ojos que el gobierno federal dedique presupuesto, capacitación, hombres y una dosis importante de la inteligencia del Estado para combatir a las bandas del llamado crimen organizado.

Mas aún, los ciudadanos ven en esa decisión de gobierno no sólo "un mal necesario" —ya que nadie, en su sano juicio, se opondría a que el Estado cumplan esa tarea—, sino que perciben que las instituciones federales de seguridad —Marina, Defensa y Policía Federal—, son el último reducto para contener la fuerza de las mafias del crimen.

Sin embargo, son muy pocos ciudadanos y aún menos autoridades, los que se atreven a ver, reconocer y no se diga, señalar que las bandas criminales no sólo están en aquellos grupos antisociales que roban, secuestran, comercian con droga, que cobran piso y trafican con personas o que viven de la trata y la explotación sexual.

No, lo cierto es que existen otras modalidades de crimen organizado que son igual o más nocivas para la sociedad que la violencia criminal; existen bandas que viven del dinero público, que han causado un mayor daño que el del tráfico de drogas y personas; que provocan más desazón que el secuestro y más atraso que el cobro de piso y la trata de personas.

Sí, a los ojos de todos existen y operan bandas del crimen organizado que nadie quiere ver y que las autoridades federales, estatales o municipales se niegan a reconocerlas como eso, como crimen organizado. Ahí están todos los días, a la vista de todos, causando uno de los daños más graves a la sociedad, a pesar de que las autoridades federales y estatales de educación cierran los ojos al crimen cotidiano que cometen contra los millones de ciudadanos mexicanos más pobres y desvalidos.

Sí, nos referimos a la banda criminal llamada CNTE, cuya dirigencia es un verdadero cártel criminal, que año con año —y a lo largo de los últimos 30, en Oaxaca y en otras entidades del país—, han secuestrado a millones de niños, los ha condenado a la miseria, les han robado la vida, la esperanza, el futuro y los han condenado a la miseria eterna.

La CNTE —le guste o no al gobierno de Enrique Peña Nieto, al titular de Gobernación, Miguel Osorio, y al secretario de Educación, Emilio Chuayffet—, es otra de las expresiones del crimen organizado que aterroriza a buena parte del país; que usa como rehenes para sus fines inconfesables a los niños, que comete el peor crimen posible en una sociedad, que es el crimen de cancelar toda educación a los niños. Banda criminal que, por si fuera poco, comete delitos federales como impedir la educación a un millón 300 mil niños.

En Michoacán —como todos saben—, el gobierno federal desplegó una de las más exitosas estrategias contra un grupo criminal conocido por todos como "Los Templarios". En Michoacán, "Los Templarios" habían llevado a la sociedad al extremo del terror y el crimen, además de que el cártel templario se había apoderado del gobierno estatal, de gobiernos municipales, el Congreso local, y había condenado a Michoacán al fracaso. Por eso era impostergable la intervención de las fuerzas federales para rescatar Michoacán.

Pero todo indica que al gobierno federal no le importa que en Oaxaca, otro cártel criminal, conocido por todos como la CNTE, se haya apoderado del gobierno estatal, tenga sometida a toda la sociedad. No le importa a los secretarios de Estado y menos a los partidos y/o líderes del Congreso, que la mafia CNTE haya llevado a Oaxaca a la quiebra; no les interesa que sea el estado más atrasado; que esa banda del crimen organizado se robe miles de millones del dinero público cada año y que defraude a millones de niños, a los que tiene como rehenes.

Parece que a Enrique Peña Nieto poco le importa, que millones de niños de Oaxaca, en los últimos 30 años, hayan sido defraudados, condenados a ser pobres toda la vida, a permanecer en la ignorancia para siempre; no importa que en el caso de las plazas magisteriales, la CNTE lleve a cabo una verdadera trata de personas; que exista un cobro de piso en todas las escuelas en poder de la CNTE y que los maestros sean obligados a realizar tareas de criminales.

En cambio, la CNTE negocia, impone, chantajea, somete y consigue la total impunidad de sus acciones criminales. Todo a costa del dinero público que le roba a la educación; a costa de la vida y la esperanza de millones de niños que nunca saldrán de la miseria. Una mafia como la CNTE no se acaba con una reforma educativa. ¿Hasta cuándo, presidente Peña Nieto?

www.ricardoaleman.com.mx Twitter: @ricardoalemanmx