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Caballos Desbocados

IDEAS PARA EL CAMBIO

Falta poco más de dos años para elegir nuevo gobernador. Sin embargo, quienes aspiran a participar en la contienda electoral ya intensificaron fuertemente sus actividades. Se comportan como si apenas quedara un par de semanas para la elección. Recorren con desespero una y otra vez la geografía de la entidad. Se reúnen con grupos y asisten a toda festividad posible. Hay precipitación. Actúan como caballos desbocados.

Es legítimo que quienes aspiren a ocupar el poder realicen un intenso trabajo político. Pero hoy más que nunca es importante recordar aquella vieja frase de Renato Leduc, "sabia virtud de conocer el tiempo". Sobre todo en política, la sensibilidad de los tiempos es determinante para todo.

Aún tendrán que transcurrir 760 días para que llegue el 5 de junio de 2016 y los ciudadanos puedan acudir a expresarse en las urnas. Incluso previamente, en 2015, tendrá que llevarse a cabo la elección de legisladores federales. Pero los políticos sólo tienen la mira puesta en el 2016.

Un activismo electoral a destiempo es inexplicable, incomprensible y perjudica a todos. Deteriora el contexto político y a la política misma. Divide y erosiona a la sociedad y pospone la solución de problemas sociales. La actividad productiva se paraliza y los proyectos de inversión se suspenden. Se inhibe el crecimiento económico y la generación de empleos.

Los caballos desbocados rompen todo. Causan daño, destrozo y tragedias. Si de verdad quieren a su tierra, los aspirantes deben tener en cuenta el impacto tan negativo que pueden provocar con su accionar tan prematuro. Debilitan a las instituciones y provocan una crispación política innecesaria y sin sentido.

Los tiempos de hoy son para trabajar proyectos. Tendrán que convocar a especialistas para que diseñen las mejores propuestas. Se requieren nuevas políticas de desarrollo económico y social que garanticen crecimiento económico, mayores oportunidades y una mejor calidad de vida para todos. Es necesario dejar atrás las frases sin contenido y los slogans del marketing electoral.

No todo es activismo mediático. Hay que hacer trabajo de gabinete para que al momento de ser candidatos se cuente con propuestas sólidas y viables. En eso se tiene que trabajar en serio. Ya no basta con decirse aspirante, ahora la ciudadanía exigirá programas, proyectos y acciones específicas. De nueva cuenta, el programa será tan importante como el candidato.

Además, la inusitada movilización política que ocurre, faltando más de dos años para la elección, debilita a la dirigencia de los propios partidos políticos. Los líderes formales son rebasados, y sus equipos de trabajo se ocupan más en tomar posicionamiento por algún aspirante. Los partidos se fraccionan y debilitan.

Los caballos desbocados tarde o temprano revientan, o caen al precipicio. Sólo se pueden detener por sí mismos, o por un sabio estratega que les indique el camino adecuado.