Opinión

Caída mayor: menos estridencia, más fuerte

EN PRIVADO

Por  Joaquín López Dóriga

Ahora es la delincuencia la que reprime a cuerpos de seguridad y a ciudadanos. Florestán.

La campaña presidencial de Carlos Salinas de Gortari, octubre 1987-junio 1988, fue interrumpida por la crisis económica que le estalló al presidente Miguel de la Madrid y el conflicto con el todopoderoso Joaquín Hernández Galicia, La Quina, líder moral del Sindicato de Trabajadores de Pemex.

Esa crisis, llevó a De la Madrid a subir precios y tarifas de gasolinas, diésel, gas, luz, teléfonos y azúcar, en un noventa por ciento.

Eran los días en que la inflación y tasas de interés superaban el 150 por ciento anualizado y el peso que se devaluaba por horas, cuando ya el presidente tenía redactada la declaración de suspensión de pagos.

Pero al mismo tiempo, Salinas traía otro discurso de campaña mientras La Quina apoyaba al candidato Cuauhtémoc Cárdenas.

Salinas ganó con el porcentaje más bajo de un candidato priista hasta entonces, no alcanzó el cincuenta por ciento, y esa noche no salió a reivindicar el triunfo, a Manuel Bartlett se le caía el sistema y Porfirio Muñoz Ledo llamaba a defender el triunfo de Cárdenas con las armas, a lo que el mismo ingeniero se opuso y el clamor era de fraude.

Finalmente la historia, conocida, permitió a Salinas protestar como presidente el uno de diciembre de 1988 y cuarenta días el 10 de enero de 1989, después, en un operativo que dirigió desde Los Pinos, con apoyo de los mandos de Gobernación y Defensa, tiraron un cadáver a las afueras del domicilio de La Quina en Ciudad Madero y volaron la puerta con un bazukazo, se rindió y fue encarcelado mientras Salvador Camacho, líder del sindicato, se refugiaba con Fidel Velázquez en la CTM para que no fuera encarcelado ese mismo día.

De esto han pasado 30 años y otro líder del sindicato petrolero es defenestrado, pero sin un solo disparo, sin un muerto, sin militares, solo con una acción política en la que fue determinante la operación de Olga Sánchez Cordero.

Sí, los tiempos han cambiado, las formas también, aunque los resultados, la reafirmación de la fuerza y el mensaje, se asemejen pero con más dureza.

RETALES

1. PLAZOS.- El domingo tiene que estar aprobada la Ley de Ingresos 2020 para que la conozca el Senado. De aprobarla en sus términos, los diputados sacarán el Presupuesto de Egresos que está cargado de reclamos, dudas e insuficiencias;

2. RECHAZO.- No hay un solo gobernador que esté de acuerdo con el recorte de recursos federales del presupuesto, que abarca la desaparición del Seguro Popular y el endoso de sus hospitales locales al gobierno federal; y

3. MORENA.- Pues sí, existe la posibilidad de que Morena vuelva a batear otro año la elección de su dirigente nacional a menos que el presidente López Obrador intervenga para poner orden en algo que parece desmoronarse por los intereses de grupos, lo que ya padeció y mató al PRD. Solo él puede evitarlo.

Nos vemos el martes, pero en privado.