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Calidad, no cantidad

GUASAVE

En Sinaloa, particularmente la Procuraduría General de Justicia del Estado, proyecta crear para su operación al menos dos nuevas corporaciones policiacas enfocadas al combate a determinados delitos como ya existen otras especializadas.

Se trata de la invención de la llamada a ser la Policía de Proximidad Social, que tiene toda la fachada de populista y la que habrá de denominarse Policía procesal.

La primera cumpliría con el acercamiento directo con la población para prevenir y resolver conflictos en colonias, y la otra vigilar los procesos de seguridad de los detenidos que comparezcan bajo el nuevo sistema de justicia penal.

Al parecer se justifica más burocracia -que seguramente se incrementará por esa circunstancia- en el aparato de justicia por la alta incidencia de la amplia gama de felonías que se cometen en la entidad.

En tal sentido podría decirse que seccionar la lucha contra la delincuencia es necesaria en la medida en que las actuales corporaciones de seguridad, cada día se atiborran más por toda clase de denuncias que les es imposible atender con atingencia, pues obviamente a mayor carga de trabajo, menos eficacia.

Y más razonable sería si el resultado fuera que a mayor personal para encasillar el tratamiento a delitos específicos hubiera más eficiencia en la investigación y persecución sobre los hechos y en consecuencia lograr su abatimiento.

Sin embargo, la creación de divisiones especializadas dentro del gobierno para combatir el crimen y que en Sinaloa es una práctica cada vez más socorrida, no parece embonar con el saldo que registran las estadísticas al respecto.

Quizá y con sus asegunes, la excepción la constituye el grupo antisecuestros que ciertamente durante los dos anteriores sexenios fue un éxito y se mantiene como tal en la actualidad al grado que, según cifras oficiales, no sabemos si maquilladas, se ha reducido sensiblemente ese abominable delito.

En el resto de las secciones especializadas como la que se dedica a combatir el robo de vehículos, la verdad es que sus resultados no han sido muy satisfactorios.

Y si de la otra organización policial del fuero común se trata, especializada en el combate eufemístico contra la venta y distribución de drogas, popularmente conocido como el "narcomenudeo", no hay duda desde su creación fue un auténtico fracaso.

Si esas policías no han tenido éxito a lo mejor no ha sido por falta de ganas, pero sí evidentemente por las limitaciones legales o técnicas con las que nacen y a lo más que pueden aspirar es a hacerle al "Tío Lolo" y en el caso de la UFE a consignar a los "puchadores" por perversión de menores o a la PGR, que esto último es lo mismo que ponerlos inmediatamente en la calle otra vez y con el permiso revalidado para seguir operando.

Por supuesto que se agradece el empeño y los esfuerzos que el gobierno pone en esos menesteres, mas creo que a la par de tan diligente manera de decidir la creación de nuevas policías, lo que necesita para controlar a límites tolerables la desatada delincuencia, que se apriete las tuercas en primera instancia a las policías municipales.

Sobre todo eso, que la prevención a cargo de las corporaciones locales sea más efectiva es lo que se requiere por un lado y, por otro, un óptimo despliegue de la propia capacidad de respuesta del personal de la Procuraduría General de Justicia y la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa para investigar y perseguir a los delincuentes.