Opinión

Cámara sojuzgada

GUASAVE
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Por: Moisés García

De nuevo lo diputados locales están metidos en el "ojo del huracán" mediatico y en medio de la condena social por la aprobación a "ciegas" de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de Justicia que entre otras aberraciones contempla la limitación a la tarea periodística, por lo que a las escenas del crimen concierne.

Lo que en la practica es un hecho, puesto que es asunto viejo el que las policías obstaculicen el ejercicio reporteril en la fuente, ahora tendrán las herramientas legales para atropellar el derecho a la libertad de expresión, contraviniendo el precepto constitucional que lo garantiza.

Aquí lo que queda en claro de nueva cuenta es, por un lado, el vergonzoso sometimiento del presidente del Congreso Estatal, Jesús Enrique Hernández Chavez ante los designios del gobernador y por otro el autoritarismo con el que opera hacia el interior de los grupos parlamentarios, repetimos en acato a la voluntad suprema del Ejecutivo y quien para todos los diputados se ha convertido en el "Patrón del Mal".

Con ser malo lo anterior en estos tiempos de "modernidad y democracia", no es lo peor, pues ademas la naturaleza política del "Chuquique", este en el cargo donde este, no es otra mas que la de obedecer a quien le toca el turno en el poder.

Lo feo es que el resto de diputados, sin excepción, incluyendo a Roque Chavez, -Chavez tenia que ser- que en su empresa tiene a su servicio a avezado grupo de noticiaristas, avalo la iniciativa y que al igual que a todos no se le tiñeran los cachetes de rubor al levantar el dedo para aprobar la ley de marras, de la manera mas torpe y absurda que jamas en ninguna legislatura, ni siquiera en la época de oro del hegemónico PRI, se había visto.

Por si fuera poco, también, ademas de exhibir su esclavismo político, muestran como les vale madre autorizar leyes sin siquiera conocer ya no digamos alcances y efectos de su aplicación en contra de la sociedad, sino ni siquiera conocer en lo general sus contenidos; es decir los diputados solo levantan el dedo de una mano, mientras la otra la extienden para cobrar "sus servicios".

Con una irresponsabilidad que raya en el crimen social, los legisladores ni tan siquiera se enteran de lo que dicen las iniciativas; no, a ellos únicamente les importa quedar con el que les paga a través del diputado Hernández Chavez, el mayordomo de la "hacienda de Sinaloa".

Es cierto que el espíritu dictatorial de Hernández Chavez -al menos para "despistar" e intentar cubrir con alguna dosis de democracia interna- lo lleva a escamotearle previamente a los diputados de la gleba el contenido de los dictámenes que se suben al pleno, lo que en obviedad de razones, provoca que la mayoría vote a "ojos cerrados", sean cual fueren las iniciativas.

Sin embargo, eso, mas que a justificación, suena a actitudes acomodaticias, convenencieras y entreguistas, porque si realmente tuvieran un gramo de dignidad, lo menos que tendrían que exigir, seria razonar con la fuerza de la mayoría, un trato a la medida de la investidura, no que poseen, sino que detentan.

Obligar a "la burbuja legislativa", empezando por su presidente a que se comporten a la altura de su responsabilidad y circunstancia y no como líderes sojuzgados por sus ambiciones e intereses cuando su dirigente esta ya en los estertores de su infertil carrera política.

No es novedad el proceder sin vergüenza de los congresistas, pero la verdad jamas habían enseñado tales grados de servilismo que hoy enseñan con una falta de pudor que haría palidecer a las prostitutas que al menos lo hacen por necesidad.