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Cambiar de nombre no cambia el fracaso

ITINERARIO POLÍTICO

Nada dice "Marcos" del fracaso que significa para el alzamiento zapatista de hace 20 años el regreso del PRI al poderío.

Dice el mítico "Marcos" que jubila el nombre y la capucha. Pero no jubila el lenguaje cifrado, los mensajes entre líneas y los objetivos guerrilleros. Dice que los suyos dejaron las armas y la preparación militar para dar paso a la construcción de una nueva sociedad —que pocos privilegiados ven—, pero deja ver el germen de una suerte de guerra de guerrillas en contra de aquellos que matan a los suyos, a los más queridos.

Lo que no dice "Marcos" —a pesar de que en su más reciente mensaje a los de afuera de su realidad, también les habla del fracaso de los últimos 20 años—, es que se puede cambiar de nombre, pero no cambia la historia. ¿Cuál historia? Precisamente la historia del fracaso no sólo de la mayor impostura revolucionaria —el fracaso del propio "Marcos" como emblema de cambio—, sino el fracaso de la reivindicación de los pueblos indios, de los de abajo; que es el fracaso del EZLN.

No dice "Marcos" cuántos integrantes del EZLN han desertado, cuántos abandonaron su movimiento, cuántos perdieron la fe y cuántos ya no han sido engañados. Tampoco habla de la crisis doctrinaria que vive el EZLN y menos de la realidad de las comunidades indígenas bajo control faccioso, vertical, nada democrático de un poder autoritario y represor como el del EZLN. ¿Por qué "Marcos" y el EZLN se niegan a exhibir al mundo la realidad y las maravillosas caracolas de su victoria cultural? ¿Por qué el temor a la contaminación de afuera, si es tan potente la construcción de esos nuevos edificios culturales?

Nada dice "Marcos" del fracaso que significa para el alzamiento zapatista de hace 20 años el regreso del PRI al poder. Nada dice del fracaso de las izquierdas que por años aportaron creyentes e ingenuos a su iglesia y a su pensamiento romántico y rancio. Y nada dice de las viejas burocracias periodísticas —y militantes—, que por más de una década le sirvieron de vocero y que hoy son financiadas por el hombre más rico del mundo y por el PRI de Peña Nieto. Nada dice "Marcos" de los gobiernos de Chiapas que "bajita la mano" salpicaron aquí y allá recursos para mantener a las comunidades zapatistas. Nada dice de las traiciones, las ambiciones de poder…

En efecto, "Marcos" puede cambiar de nombre, pero no cambiará la historia de un fracaso que está a la vista de todo el que quiera verlo. ¿Qué ganaron los indígenas en particular y los chiapanecos en general, en 20 años del alzamiento del EZLN?

Al momento de la revuelta, en Chiapas vivían tres millones de habitantes y 700 mil indígenas —según datos del Inegi y el Coneval—, y uno de cada tres no sabía leer o escribir; dos de cada cinco tenían hambre, existían 2.3 millones de pobres, 1.2 millones sin agua, 1.5 millones sin piso firme, y un millón de habitantes sin drenaje. En 1994 Chiapas era el estado más pobre del país, con mayor analfabetismo, menor electrificación, mayor hacinamiento y en donde más individuos ganaban dos o menos salarios mínimos.

Según la investigadora Viridiana Ríos —directora de México Cómo Vamos—, hoy Chiapas es más pobre que en 1994. En ese año el 75% de la población del estado no tenía ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas patrimoniales. Hoy la cifra asciende a 78%. A nivel nacional la pobreza ha disminuido de 53% a 51% en el mismo periodo, pero en Chiapas la pobreza se ha incrementado.

Hoy Chiapas tiene más hambre que en 1994. Y es que en 1990 el 46% de la población no contaba con ingresos para alimentarse, hoy es el 48%. Y un ejemplo de la gravedad de esa situación es que Guerrero es el segundo estado con más hambre (38%) y aun así se encuentra 10 puntos porcentuales mejor que Chiapas. Mientras que a nivel nacional sólo dos de cada 10 mexicanos no tienen ingresos suficientes para comer (18%), en Chiapas la mitad de la población sufre hambre.

Hoy Chiapas tiene más habitantes sin primaria terminada que antes del alzamiento del EZLN. Hoy el 37% de los chiapanecos mayores de 15 años no tienen primaria, en 1995 era el 34%. A nivel nacional, el porcentaje es de sólo 19% y en el Distrito Federal es 8%. El estado con peores niveles escolares en 1994 (Zacatecas con 35% de su población sin primaria) tiene mayor nivel educativo que el de Chiapas de 2014.

Hoy Chiapas sigue siendo el estado con más analfabetismo del país: 21%, muy por encima del 9% nacional y arriba de Guerrero, con 19% y Oaxaca con 18%.

La tragedia de Chiapas se puede reeditar con otro nombre. Lo han hecho todos, el PRI, el PAN y el PRD. ¡Qué más da otra botarga electorera o guerrillera! Al tiempo.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx