Opinión

Campaña en el desespero

A Meade le están fallando los aliados. El fuego amigo está a la orden del día. Los grupos políticos que lo apoyan solo trabajan para sus intereses

Por: Aarón Sánchez

Al final, solo tres estarán en la boleta. Han transcurrido dos semanas de campaña electoral y el escenario no se ha modificado. López Obrador tiene el primer lugar en la intención de voto, Anaya está en segundo y Meade en tercero. Los candidatos independientes Zavala y Rodríguez serán descartados cuando la Fiscalía para delitos electorales emita su veredicto.

Excepto a AMLO, que aparece con un envidiable posicionamiento, al resto de candidatos presidenciales hasta ahora les han fallado sus estrategias electorales. Parecen estar estancados. Anaya dejó de crecer y ahora solo trata de evitar la caída. Su discurso está enfocado a los jóvenes, pero no logra encender el entusiasmo.

Por su parte, a Meade todo le sale mal. Ha ensayado diversas estrategias, pero sin éxito. Quiso ser candidato ciudadano, pero pronto fue engullido por el PRI. Abanderó la lucha anticorrupción, pero sus palabras y acciones cayeron al vacío. Hoy destaca su preparación y experiencia, pero ya le señalan errores del pasado.

Pero también a Meade le están fallando los aliados. El fuego amigo está a la orden del día. Los grupos políticos que lo apoyan solo trabajan para sus intereses. En algunas entidades, como en Sinaloa, lo que menos conviene al priismo local es precisamente que gane el candidato del tricolor.

Esta campaña electoral está llena de simulaciones, engaños y falsedades entre partidarios. Por eso Meade está obligado a fortalecer su campaña mediante tres acciones. La primera consiste en presionar a gobernadores y grupos empresariales para que realmente le den apoyo electoral. Pronto empezarán a ser persuadidos de que deben trabajar a favor.

Se iniciará un periodo de fuertes presiones políticas. Habrá ajuste de cuentas antes de la elección. Unos y otros tendrán que mostrar evidencias contundentes de su respaldo al candidato. No habrá puntos intermedios, les exigirán definiciones. ¿Estás conmigo o estás contra mí?, será la única pregunta que les harán.

La segunda acción consiste en ofrecer una salida digna a los candidatos independientes. A Zavala y Rodríguez les ofrecerán la opción de declinar a favor de Meade. De no hacerlo, perderán todo. A través de este mecanismo buscarán sumar importantes puntos porcentuales.

La tercera acción consiste en aprovechar al máximo los próximos debates electorales. Tratarán de que sea un verdadero punto de inflexión a favor de su campaña. Más allá de plantear novedosas propuestas, o de utilizar sólidos argumentos políticos, tratarán de utilizar el impacto mediático del debate para atacar de manera personal y contundente al puntero.

La campaña de Meade entrará a una etapa de desespero. Intentarán cualquier cosa que logre hacer repuntar su candidatura. Habrá que seguirla con atención, pues pronto se incrementará el nivel y la intensidad de sus acciones. Y no serán ejemplo de civilidad, democracia o de alta política. Lo peor aún está por venir.