Opinión

Canto a la embriaguez

COMALLI
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Por: José Luis Cristerna, chef

Luis Cardoza y Aragón, uno de los grandes de la literatura latinoamericana, describe la embriaguez como un estado de conciencia mediante el cual captamos la dimensión precisa del mundo, de su admirabilidad, su belleza, su gracia cuasi angelical. Para el poeta, la embriaguez es la imagen pura de la libertad, misma que supone una infinita capacidad para el ejercicio del éxtasis. Hoy, cansado de las perversidades de la vida diaria, recorriendo los baches interminables de las calles, escuchando hasta el hartazgo el discurso incorroborable de las reformas estructurales y remachando con la apología mediática de los asesinatos en nombre de algún Dios, le cantaré a la embriaguez siguiendo el ejemplo de don Luis Cardoza y Aragón, seguro que «la única pena superior a la embriaguez, es la de reconocer que hemos hecho lo necesario para librarnos de ella». Amo la embriaguez de abrir los ojos después de navegar de noche por los sueños inventados. Amo la embriaguez de subir al cielo, jugar con las estrellas y regresar abrazado de la lluvia para habitar ríos y mares. Amo la embriaguez de estar anclado entre sábanas de seda y recoger la espuma de tus olas encrespadas; estoy ebrio, pero no seguro de ello. Amo la embriaguez de formar parte del volcán que expele hojas de otoño para descubrir el paisaje de la primavera. Amo la embriaguez del paraíso sostenido en tus alas perfumadas, celaje de corales, música, danza, ríos y cascadas. Amo la embriaguez que abre todas las ventanas para dejar entrar tu música alegórica, segura y fresca, que nunca retrocede. Amo la embriaguez de saber que los ángeles no están, pero vivo acompañado de uno solo que sonríe dulcemente y camina sobre el mar. Amo la embriaguez de estar contigo, lo demás es pura estupidez. "Atención, borrachines, yo no hablo, para nada, de vuestra miseria. Aquí no tenéis ni una migaja" (Cardoza y Aragón).

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