Opinión

Doctor en magia y equilibrismo

EL ASALTO A LA RAZÓN

Por  Carlos Marín

Chistera y trapecio políticos, no técnica científica, son lo fuerte de Hugo López-Gatell.

Con artilugios de mago y dotes de equilibrista, Hugo López-Gatell halla siempre la manera de sortear su conmovedora incapacidad como “estratega” del Gobierno federal contra la pandemia.

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El fin de semana sacó de su chistera una críptica, pero graciosa explicación al desbordado aumento de muertes y el evidente fracaso de su epidemiológica responsabilidad, al afirmar que la peste puede prolongarse dos, tres o más años, y “no es que la revisión implique un arrepentimiento de lo ya vivido, sino la necesidad de prepararnos para una etapa que por su duración y el peso que tiene en la economía en la sociedad, requiere otros abordajes complementarios. Le llamo así, lado B, para dejar sumamente claro que en la revisión de lo que hemos hecho hasta el momento identificamos elementos que nos permiten concluir que ha sido acertado el manejo desde estos primeros cinco meses en México y compatibles con las recomendaciones y estándares internacionales, de manera directa de la OMS…”.

Habilidoso en el uso y abuso de retruécanos, quiso aclarar que el lado B es una idea metafórica. “Ahora que hemos expresado un cambio en la estrategia lo quieren vincular con el número que se ha alcanzado de casos confirmados y con el número de muertes, suponiendo que se quiere un cambio de estrategia” (sic), dijo, y se extravió en el laberinto de su verborrea: “Este lado B consiste en integrar de una manera más amplia los distintos elementos que ayudan a la reactivación económica. Las dos actividades fundamentales de esa estrategia son la mitigación comunitaria para lograr la curva epidémica plana pero irremediablemente largas, lo que ha permitido la segunda meta, que no se sature en los hospitales para tener un amplio margen de disponibilidad de camas hospitalarias. La epidemia en México va ser larga esto no es casualidad, es producto de la estrategia que se diseñó desde enero…”. Y resumió así sus veleidades: “La estimación más baja fue de 6 mil muertes, pero también se consideraron escenarios de 8 mil, 12 mil 500, 28 mil, incluso un escenario muy catastrófico de 60 mil. ¿Cuál de ellos es real? Todos pueden serlo”, manifestó.

En cuanto al semáforo que gradúa la apertura de actividades económicas, dijo que la intención es mejorarlo a partir de los resolutivos técnicos y de las aportaciones de los gobernadores, pero el proyecto será presentado al presidente López Obrador “para tener su visto bueno”. O sea, sin que cuente la opinión del Consejo de Salubridad General.

La servicial opción de López-Gatell por la política y su desdén por la ciencia le mereció del Presidente un elogio del que debiera deslindarse: su gobierno, dijo López Obrador, ha encargado la responsabilidad de la pandemia a un grupo de “eminencias” con “los mejores científicos del país”.

Y de plano: “No hay en el mundo un equipo así”, gracias al cual, “en el concierto de las naciones afectadas por la pandemia, no hemos sido tan golpeados…”.

Perdón entonces y muchas gracias por sus luces, doctor López-Gatell.

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