Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Carlos Murillo Depraect

DESDE LA CONFRATERNIDAD

Me he propuesto escribir cada Día del Maestro sobre los educandos que me dejaron huella y que de alguna manera, con métodos particulares y especiales, me transmitieron sus experiencias y que después me sirvieron para muchos de mis años. Carlos Murillo Depraect (1925-2006) fue un ingeniero civil dotado de dos cosas adicionales, entre otras muchas, a su profesión y que me afectaron para bien: era generoso y amaba la naturaleza. Lo primero lo digo porque fui uno de los beneficiados de su bonhomía que utilizó para formar a muchos de los alumnos que Dios puso en sus manos. Era un hombre culto, descendiente de familia de alcurnia. Disfrutaba, en su despacho, de música clásica cuando sus trazos pasaban de su creatividad al papel. Sones que de alguna manera se me colaron a mi sensibilidad musical. El primer trabajo que me mandó realizar fue hacer un levantamiento de una vivienda antigua y que se pretendía remodelar. Creo que mis conocimientos de la materia eran nulos y por aventado, me dediqué a hacer lo ordenado: todavía me suena la carcajada estridente que soltó cuando le presenté un pequeño papel. Mi silencio acompañado de una profunda pena se disipó luego, porque de inmediato me indicó cómo quería que lo corrigiera y de pronto lo hice, pudiendo así salir adelante con la prueba. Se transformaba cuando explicaba sus ideas y conceptos. Lo bueno, cubría con mucha holgura sus irónicas risas. Unos días después me llamó a su oficina y me dijo que cuánto le iba a cobrar. No sé… Respuesta que también provocó su carcajada, pero ahora ya no tan estridente. Pensé dentro de mí: ¡ya voy avanzando! Después de varios años nos volvimos a encontrar en la Escuela de Ingeniería de la UAS, en clase. Su método de enseñanza, a base de risas, surtía eficiente efecto, con la salvedad de que ahora éramos varios. Lo mejor de todo es que le aprendíamos con alegría toda su sabiduría, porque encontramos, sus alumnos, una buena forma de resolver el problema didáctico empleado: ¡nos reíamos junto con él! En el aspecto urbano-social Carlos Murillo trabajó mucho en la antigua oficina de Planeación Urbana del municipio de Culiacán, de forma gratuita. Junto con Miguel Báez Carrillo, crearon muchas obras que hoy todavía le rinden homenaje a ambos, y sobre todo, trazaron con gran imaginación las futuras grandes avenidas de la ciudad de Culiacán. La sociedad culiacanense a través de sus organismos privados tuvo a bien homenajearlo otorgándole dos preseas: en la primera lo designó con el Ingeniero Civil del año en 1992 y siete años después lo otorgó en 1999, la máxima expresión de reconocimiento a los profesionistas de Sinaloa: El Profesionista del Año. Lo mejor de su legado, según este servidor, es la creación del Jardín Botánico de Culiacán, que hoy luce esplendoroso, lleno de paseantes y de plantas que hacen la delicia diaria de los "culichis". Por eso, si le dan permiso a mi imaginación, lo veo en la Gloria, riéndose a carcajada limpia, bajo un olivo negro. Fue un gran admirador de Frank Lloyd Wrigth y Luis Barragán, porque además de ser ingenieros civiles, incursionaron mucho en el arte de la arquitectura. Son pocos las loas que obligadamente pudiéramos prodigarle los habitantes de esta ciudad para reconocer la obra de tan singular personaje, ya que diseñó y construyó varias viviendas de orden magistral. Soy consciente que mucho de lo que don Carlos me inculcó lo tengo que regresar. Algo tengo que devolver, y no necesariamente recursos económicos, sino donando parte de mi tiempo, para tratar de continuar su obra, ya que una de las cosas que me dijo era que la educación no solamente es un acto escolarizado y que solamente se da en el salón de clases, sino enseñar en la práctica real de la vida, como la impartía el Ing. Murillo y corriendo el riesgo de su risa. Hay que devolver lo que le debemos a los que nos siguen y si podemos hacerlo con música clásica, cuando explayemos los trazos, qué mejor. Doy gracias al amigo Humberto Murillo Depraect por proporcionarme datos importantes para este sencillo homenaje.

[email protected]