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Castigo ejemplar

MI PUNTO DE VISTA

Seguramente mis tres lectores se van a quedar irresolutos al leer estas líneas, porque nunca antes había tecleado hablando del basquetbol, y mucho menos de la NBA.

El baloncesto es un deporte que me agrada mucho seguirlo pero a través de la televisión. No quiero herir susceptibilidades, pero no reparo en otro más que el estadounidense.

Les confieso que el Cibacopa nunca me ha llenado el ojo, ni cuando tuve la oportunidad de formar parte de aquella directiva que encabezó el desaparecido don Agustín D. Valdez por allá a fines de los 80, quien me invitó a ayudarle en el área de estadísticas.

Pero quise tocar el tema por el escándalo en que se metió el dueño de Los Ángeles Clippers, Donald Sterling, al que la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA) decidió ayer expulsar de por vida, y aplicarle una fuerte multa económica, por sus comentarios racistas que inquietaron hasta al mismo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.

Mire usted que la NBA no se tentó el corazón para proscribir al más vetusto de los directivos de ese circuito, por aquellas grabaciones que salieron a la luz pública donde le recriminaba a una amiga por "asociarse con gente negra".

Y como en la Unión Americana esos tipos de escándalos son "seguidos de oficio", ningún medio y fundaciones se detuvieron hasta ver caer al polémico dueño de los Clippers, quien por darle rienda suelta a su lengua sin medir las consecuencias, ahora quedó proscrito de un deporte que como empresa le llevó a crear parte de su voluminosa fortuna.

Precedente. Los actos de racismo deben ser castigados severamente como lo hace ahora la NBA. No importa de quien surjan, pero se vuelven más impactantes cuando los hace una persona de la calidad de Sterling, quien a lo largo de muchos años ha tenido a gente de color en las filas de su equipo.

Las declaraciones de Sterling fueron consideradas ofensivas y dañinas. Su castigo sienta un precedente que ningún otro directivo querrá unirse a esa lista. Bien por la NBA, y mal por otras disciplinas en las que un correctivo como el de este personaje no ha sido aplicado.

Los mayores escándalos de racismo, como todos sabemos, se producen en el futbol. Pero más en el europeo y proveniente de aficionados, no de directivos.

El último caso sucedió apenas el fin de semana, cuando un espectador del Villarreal le lanzó un plátano desde las gradas al jugador del Barcelona, Dani Alves, tratándolo como un primate.

Gracias a las decenas de cámaras instaladas en el estadio del Madrigal, las autoridades pudieron identificar al segregacionista y lo han vetado de por vida, según las últimas informaciones, algo que en México nos ha dado miedo poner en práctica.

En el balompié ese punto se vuelve muy recurrente, y son aislados los casos que hemos tenido conocimiento en el beisbol. Y mire usted que el "rey de los deportes" está lleno de gente de color, como en el basquetbol.

El castigo seguramente no hará cambiar de opinión al dueño de Los Ángeles Clippers, pero el hombre quedó proscrito, y esa etiqueta la arrastrará por el resto de su vida, porque donde quiera que haga acto de presencia no podrá eludir todas las miradas acusatorias hacia su persona.

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Ayer Dios me permitió escribir estas líneas; hoy sólo ÉL sabe si podré hacerlo de nuevo.