Opinión

Celebración

Por: Marcos Miranda Gil

Todos los regresos a clases son testimonios de esperanza y de progreso. Simbolizan el reinicio de una marcha hacia el futuro y el alejamiento de la incivilización siempre renuente a desaparecer. No se ocupa ser muy inteligente para comprender que solo una niñez y juventud concentrada en su formación será capaz de sustituir el pensamiento mágico por el pensamiento crítico y consciente. Tampoco se necesita ser un sabio para concluir que gracias a la educación hemos podido dejar ser lo que éramos para transformarnos poco a poco en lo que estamos destinados a ser: hombres y mujeres capaces de apoyarnos en nuestros propios pies con dignidad y valentía para mirar de frente cualquier eventualidad.

En estos tiempos en que la ansiedad parece llevar la delantera y en que lo fácil esta al alcance de la mano es cuando más se requiere profundizar en la importancia de educar con convicción, pero desde la comprensión y el afecto. Llama la atención como unos pocos maleducados son capaces de influir en tantos en proceso de educarse. Llevar de la mano a los pequeños a la escuela en su primer infancia y después soltarlos es una ley, pero se debe estar atento para que esto último ocurra totalmente siempre y cuando el hijo o la hija demuestren por la vía de los hechos que ya son responsables de sí mismos y sus acciones. Eso garantizará que haya menos luto en los regresos a clase que por lo general son una gran celebración.