Opinión

Chantaje

NUESTRA OPINIÓN CULIACÁN

Por: Redaccción

Luego de tres días de rebeldía, los concesionarios y permisionarios del transporte público urbano de Culiacán cumplieron con el compromiso hecho ante las autoridades estatales, y volvieron a encender los aires acondicionados en demanda de los usuarios por las altas temperaturas que se sienten al interior de los camiones.

Si bien los usuarios ganaron esta merecida batalla en contra del "pulpo camionero", esto fue sólo una pequeña muestra de que el gobierno estatal sí tiene autoridad con ellos, pero también envía un mal mensaje a la sociedad al suspender la publicación de la convocatoria para nuevas concesiones del transporte.

Esto, por supuesto, ha despertado críticas en la capital sinaloense, ya que la competencia siempre va a generar que exista un mejor servicio. Al menos así piensan los abogados como Gerardo Zamora, que califican como un chantaje de los transportistas todas las acciones realizadas durante esta semana, que al final, el Ejecutivo estatal terminó cediendo ante ellos y todo quedó igual, con excepción de que los pasajeros deberán pagar cincuenta centavos más por la tarifa de camiones urbanos con aire acondicionado, lo que representa un golpe más para el bolsillo de los sinaloenses.

La presión debe continuar y tener bajo la lupa a los transportistas, ya que el servicio debe brindarse con calidad, lo cual nunca se ha prestado de esta manera, y los usuarios sufren todos los días una serie de atropellos, desde insultos, camiones que no suben pasaje y que conducen a exceso de velocidad, sólo por mencionar unos cuantos problemas de una amplia baraja de quejas que se han acumulado en los últimos años, y que las autoridades de Vialidad y Transportes del Estado hacen caso omiso, o a lo mejor para ellos todo está en perfectas condiciones.

El gobernador, Mario López Valdez, todavía no supera esta crisis social, ya que falta que se reúna con los concesionarios para llegar a un acuerdo en este conflicto, pero sería bueno que evaluara el desempeño de sus funcionarios, que lejos de ayudarlo a resolver los problemas, parece que se han vuelto especialistas en hacerlos más grandes.