Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Opinión

Clases de futuro

Las clases de futuro nos las da el presente cuando observamos nuestras fallas y aciertos y los de los demás 

Por: Oscar Fosados

Cuando asistimos a la escuela recibimos clases hasta de catecismo, si estamos en una escuela católica, pero no una clase que tenga ver con el futuro, a pesar de que todos los días estamos viendo cómo tener una vida feliz y económicamente resuelta; principalmente esto último es lo que nunca logramos, provocando un sinfín de historias dramáticas que no permiten conseguir una sociedad tranquila y sin problemas.

Tomar clases de futuro podría ser la solución a todos los problemas que hoy aquejan a México, y al mundo entero. Yo sigo insistiendo en preguntar ¿por qué si sabemos que la vida es compleja y se necesita dinero para mantenerse vivo, nadie ha hecho nada para que todos vivamos bien? Nadie se preocupa por hacer ahorros que ayuden a tener un envejecimiento digno.

Son muchas las historias de personas que se quejan de no tener dinero para cuidar a sus padres en la tercera edad, o que no les alcanza para cosas que les gustaría poseer como un carro, una casa, alhajas o realizar el viaje de sus sueños.

Cuando somos adolescentes y jóvenes, todo lo tomamos a la ligera, porque de eso pareciera que se trata esa etapa de la vida, cuando las fuerzas están en su máxima expresión y la energía, ni se diga, así como la sexualidad obedeciendo al instinto de reproducción y conservación de la especie humana, aunque más bien la vemos como diversión y formas de aceptación social.

Todo es bonito y color de rosa. Se sale todos los días maravillados de lo que la vida nos va ofreciendo y vamos descubriendo, queriéndonos tragar el mundo de un bocado. Si nos equivocamos, pronto se nos olvida; si nos enfermamos, pronto sanamos, y seguimos disfrutando sin parar. Nada nos detiene.

Poco medimos los peligros, o advertimos riesgos, debido a la ausencia de experiencias, ya que aún no se han vivido o experimentado hechos que nos pongan en alerta, o si los hemos vivido no nos damos cuenta del verdadero sentido y es por eso que se vuelven a repetir.

Tropezamos con la misma piedra, hasta que la personalidad madurada nos indica que debemos poner un alto, y es entonces que nos detenemos en seco, muchas veces después de un hecho drástico, trágico, duro o lamentable.

Los que no llegan a ese nivel de madurez pasan el día lamentándose y teniendo problemas de todo tipo, como alcoholismo, drogadicción, mediocridad por falta de estudios, pagar alguna condena en prisión, padecer alguna invalidez por accidente; pero hay muchos otros que ya perdieron la vida.

Ojalá tuviéramos clases de futuro, donde como en una bola de cristal pudiéramos ver lo que nos ocurrirá cuando ya estemos en esa etapa de madurez que es la que permite ver la vida como realmente es, con sus altas y bajas, triunfos y fracasos, felicidades y tristezas y lo que significa vivir en sociedad.  

Las clases de futuro nos la da el presente cuando observamos nuestras fallas y aciertos y las de los demás, cuando lo que pasa a nuestro alrededor nos enseña el camino que debemos seguir. La vida diaria es la clase de futuro, todos los días la tenemos, y sin ir a la escuela.

Lo que nos enseña es simplemente que debemos poner en práctica todo lo bueno y desechar lo malo, y esa es la tarea de esta clase, y la debemos hacer muy bien para sacarnos diez. Si cursamos la clase con inteligencia estaremos asegurando un futuro próspero y sin inconvenientes.

Hoy la política y sus políticos están echados a perder. México vive una situación de violencia e inseguridad inaudita. Vivimos uno de los peores futuros del México moderno, es por ello que debemos ser muy aplicados en nuestras clases de futuro, hoy. ¡Ojo, jóvenes! Ustedes son los que pueden hacer que el futuro diario sea mucho mejor que el de sus padres.

La clase de futuro está enseñándote cada día, pon atención, ya sabes lo que debes cambiar y mejorar. El mismo consejo es para todos, todos somos responsables porque vivimos en el mismo planeta, ¿y quién no quiere ser feliz?

En esta nota:
  • Clases de futuro
  • Óscar Fosados
  • Empresas de éxito