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Cohesión social

IDEAS PARA EL CAMBIO

La unidad social se ha convertido en uno de los principales valores políticos para todo gobernante. Lograr la cohesión social depende de la estrategia de comunicación política que se instrumente. Pero lo central de ello radica en definir cuidadosamente el mensaje político. El mensaje no son sólo palabras o discursos. Es todo lo que un gobierno hace. Es lo que proyecta. Es la percepción que genera entre la gente.

A qué dedica su tiempo el gobernante, cuál es su agenda, con quiénes se reúne, qué dice y en dónde está cada día, son aspectos muy relevantes en el proceso de comunicación social. Las actividades cotidianas que se llevan a cabo constituyen un mensaje fundamental. De ahí la ciudadanía se forma la imagen sobre su gobierno.

Por ejemplo, si un gobierno quiere comunicar que está a favor del combate a la pobreza, entonces el discurso del gobernante y de sus funcionarios, las reuniones, los programas públicos, el presupuesto y las acciones cotidianas deberán revelar dicho propósito. Así, actuando en diferentes frentes con el mismo criterio, se construye el mensaje que la población capta.

Sólo cuando existe congruencia entre el decir y el hacer, se puede generar un mensaje político. Cuando esto se tiene, debe hacerse llegar a cada segmento de la población. Cuando un gobernante crea todo un marco político conceptual de referencia, entonces genera gobernabilidad y cohesión social, afirma George Lakoff.

Por su parte, el asesor político y especialista en comunicación, Jaime Durán Barba, en su ensayo Las estrategias de comunicación política, sostiene que un buen mensaje político, que propicie unidad social, debe tener las siguientes características:

primero, debe centrarse en los intereses de la gente común. Los políticos suelen hablar de sí mismos, pero ya no interesa a la gente. Ahora hay que hablar de lo que interesa a las mayorías. El discurso y las acciones deben ser de interés general.

Segundo, los ciudadanos quieren beneficios materiales. La acción de gobierno debe atender necesidades inmediatas. El peor error es golpear los bolsillos o los intereses de la gente. Además, el ejercicio gubernamental ya no puede ser sólo con base en palabras y más palabras. Se requieren acciones que generen utilidad social.

Tercero, los ciudadanos son razonables más que racionales. De ahí que hay que explicar a la gente lo que ocurre y hacerlo de manera clara, directa y atractiva. La comunicación política debe ser creativa para generar unidad social.

Cuarto, en la sociedad existe gran atomización de intereses. Se acabaron los tiempos de unanimidad. Ahora comunicar es tomar en cuenta la diversidad social y ser tolerantes con ello.

El estratega Durán Barba sostiene que es un error creer que la comunicación política sólo depende de una oficina de prensa. Es una función de toda la estructura de gobierno, y cuando se carece de una estrategia, cada quién hace lo que quiere, y no se comunica nada. K