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Colosio a 20 años

Luis Donaldo Colosio Murrieta se veía contento. Tenía razones de sobra para sentirse así. Precisamente ese día (22 de marzo de 1994), en Chiapas Manuel Camacho Solís había declarado que "entre la candidatura por la presidencia y la paz en Chiapas, elijo la paz".

Todos sabíamos que Camacho Solís, alentado sospechosamente por la misma Presidencia de la República, se había convertido en un verdadero dolor de cabeza para el entonces candidato presidencial. Y precisamente cuando Colosio se encontraba de gira en Mazatlán le llegó la noticia. Luego del tumultuoso evento que encabezó en la explanada Sánchez Taboada, Colosio se dirigió al Estero del Infiernillo. Bajo un Sol que caía a plomo, una persona de la ayudantía del candidato se me acerca y me pide que antes de que concluyera el acto me acercara al vehículo donde viajaba el candidato presidencial. Que platicaríamos con él en el trayecto del Estero del Infiernillo al aeropuerto. Y así fue. Lo sorprendente es que los guardias del candidato no estaban enterados de esto y, a pesar de eso, no impidieron que tanto yo como el periodista Francisco Chiquete abordáramos el vehículo. Hasta que estábamos adentro, en espera del candidato, el general Domiro García, responsable de la seguridad de Colosio, se asomó y preguntó si todo estaba bien. Apareció minutos después Colosio. Se acomodó en el volante y nos saludó. Se sentía contento. A bocajarro le solté qué iba a hacer con Camacho Solís. Fue aquí cuando confirmó que ya no habría ningún problema porque él se dedicaría a "la paz en Chiapas". Le pregunté sobre el endurecimiento del discurso del líder de los 400 pueblos. Colosio respondió que ese no era problema.

Habló de comprometerse con el desarrollo de Mazatlán. Colosio conocía perfectamente el puerto. De ahí que mencionó la necesidad de contar con más plantas de tratamiento, pues su desarrollo lo amerita. "Yo lo haré... Nomás que llegue". Y le pregunté si era realmente amigo de Ernesto Coppel. Dijo que sí, que habían estudiado juntos en el Tec de Monterrey. "Pero el 'Neto' iba más adelante que yo... Y yo tenía que trabajar en la tiendita para mantenerme". La impresionó la vulnerabilidad de la seguridad de Colosio. También lo accesible del candidato presidencial. Nos despedimos al llegar al aeropuerto con un "nos vemos después".

Ese mismo día viajó a Culiacán, donde pasó la noche. Al día siguiente viajó a La Paz y posteriormente a Tijuana, a Lomas Taurinas. Justo en el momento en que fue asesinado me encontraba en casa del amigo Alfonso Cevallos y otros compañeros comentando precisamente los pormenores de la visita de Colosio a Mazatlán. Alguien avisó por teléfono que encendiéramos la televisión, que algo había pasado en Tijuana con Colosio. Ahí mismo, por la TV, nos enteramos del atentado. No lo creía. Me parecía absurdo. Me dirigí rápidamente al periódico y ahí, poco a poco, me fue cayendo la información de lo sucedido. Intenté comunicarme con el titular de la PGR, el mazatleco Diego Valadez. No pude, iba volando hacia Tijuana. Hablé con el encargado de comunicación de la PGR en Tijuana, el compañero Cuauhtémoc Guerra. Me confirmó todo y agregó algunos pormenores. Guerra fue quien me confirmó telefónicamente, estando en el hospital adonde llevaron al candidato, el momento en que oficialmente los doctores dieron por muerto a Colosio.