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Comienzan, vagos, a jugar al ‘terrorismo’

Afortunadamente, y tal como ocurrió en 1992, en el 2013 y en el 2014, la presencia de una “bomba” en instalaciones del PRI, fueron falsas. En la primera ocasión fue en la “casa de campaña” que ocupaba el candidato del PRI a gobernador, Renato Vega Alvarado, cuando hubo que, sigilosamente y sin escándalo, desalojar las instalaciones de su casa de campaña, ahora a la vera del “puente blanco”. Las siguientes falsas alarmas de una supuesta bomba, se dieron en el edificio del Comité Directivo Estatal del PRI, la primera cuando Jesús Enrique Hernández Chávez era presidente. 
Afortunadamente ayer el escándalo del rumor que produjo esa falsa noticia, -dada a conocer por una voz masculina al interruptor del partido justificando que era por el “gasolinazo”- fue mínima y no creó ninguna sicosis porque además del desalojo del personal y de los alumnos de la vecina escuela primaria Ruperto L. Paliza, bloquear el tráfico por la Madero y la Rubí -desviándolo por la Francisco Villa-  el protocolo normal que se aplica en estos casos nada más cubrió esa zona. Cerca hay estacionamientos vehiculares, hoteles, restaurantes, tiendas de conveniencia, que no fueron avisados. Sus ocupantes no se dieron cuenta, sino hasta salir y percatarse del bloqueo y la movilización. Eso contribuyó a evitar una sicosis. Si hubiera habido una explosión, y según el potencial del artefacto, las ondas concéntricas hubieran alcanzado no algunas cuadras, sino varios kilómetros, como sucede, quién sabe qué hubiera ocurrido y si de ello hubiéramos dado cuenta por la cercanía en que estábamos. Qué bueno que “el hubiera no existe” y las falsas alarmas sí.

Carlos, cuestiona. No ocurrió nada grave pero la acción sirvió para constatar que el Ejército Mexicano actúa de inmediato en coordinación con las policías, que tiene el equipo y los perros amaestrados para la detección de los explosivos y, como en este caso, los “objetos extraños”, como el de ayer. La situación se presentó después de las 10:00 horas, cuando el presidente estatal del PRI, Carlos Gandarilla García se encontraba en la Ciudad de México, precisamente en el CEN con sus colegas de los restantes 31 estados y el de la Ciudad de México, cuestionando a los funcionarios del gobierno federal sobre la aprobación del aumento del precio de la gasolina. Carlos pidió respuesta y tiene razón porque en 1995 cuando su padre Víctor era presidente estatal del tricolor, días antes de las elecciones, el gobierno federal aumentó el IVA del 10 al 15%. Por primera vez perdió cinco ayuntamientos, en la única ocasión que hasta la capital la perdió ante el PAN. Carlos nos dijo que eso no se volverá a repetir.

“Clausurado”. Tiempos difíciles, porque ni siquiera la renuncia de los diputados locales del tricolor a los vales de gasolina, de transportes y del pago del celular tranquilizó a nadie. Tan lentos se han visto que quien está ‘llevando agua a su molino’ con esa decisión es el PAN, con sus dos líderes parlamentarios, Carlos Castaños, coordinador; y Roberto Cruz Castro, presidente de la Mesa Directiva, que comunicaron que fue derivado por la “presión” de los 7 contra 21 (panistas por priistas) y por el punto de acuerdo con que el segundo se anticipó invitando a ello. Para colmo de males, el PRD ayer, simbólicamente “clausuró” el Congreso, porque los priistas rechazaron la propuesta del diputado Efrén Lerma de que exhorte al Congreso federal para que en sesión extraordinaria  diga “no” al gasolinazo.

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