Opinión

Compromiso divino

Por: Trinidad Espinoza Castro

“Ningún amor es más grande que el de un padre por su hijo”: Dan Brown. Esta frase encierra un mensaje que tan solo el que ha tenido la dicha de ser padre o madre lo entiende a  la perfección. ¿Será por qué es el compromiso divino de tan delicado encargo? En la institución de la escuadra y el compás, su código moral señala: “Si el Gran Arquitecto del Universo te da un hijo, dale gracias; pero tiembla por el depósito que te confía porque en lo adelante, tú serás para ese niño la imagen de la Divinidad. Haz que hasta los 10 años te tema, hasta los 20 te ame y hasta la muerte te respete”.

Es el reto cual artesano modela la masa amorfa a la cual le da vida. Sin embargo, en un hijo hay que agregarle las emociones y los buenos sentimientos que dan origen a los buenos modales y costumbres, mismos que marcan el desarrollo y crecimiento armónico de los niños, que luego serán jóvenes hasta convertirse en adultos. Ciudadanos de bien cuya semilla dará frutos.

Recupero el tema ante la proximidad del Día del Niño y porque como patrono en el Instituto Benito Juárez de Protección a Niños de la Calle, observamos a diario el esfuerzo que muchas familias hacen por sacarlos adelante con el único fin de mejorarles su calidad de vida. Y que gracias a instituciones como Inpanic, pueden encontrar un apoyo que vaya más allá de lo asistencial al brindarles opciones diversas mediante los programas que se les ofrece, orientados a reconocerse como seres humanos valiosos capaces de cambiar su condiciones de pobreza.

Si puedes exprésale a tu hijo(a): “Antes de que nacieras, no sabía lo mucho que te amaría, pero cuando te miré a los ojos por primera vez, sentí mi corazón crecer y crecer. El amor de madre/padre, es difícil de explicar, no todo el mundo va a sentir lo mismo, ahora que estás creciendo sentí la necesidad de decirte, cuánto te quiero hijo”.