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Compromiso incumplido

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

Pudiera ser una voz sin peso específico ni con credibilidad social o ciudadana la del dirigente nacional del Partido del Trabajo, Alberto Anaya, cuando cuestiona severamente lo que el gobierno en materia de seguridad queda a deber a los sinaloenses.

Y también, tal vez la opinión crítica en tal sentido contenga un sesgo político, pero lo que es innegable es el hecho de que intentar reducir los altos índices de violencia, sigue siendo el mayor compromiso, hasta el momento incumplido, de las autoridades del estado.

Las estadísticas al respecto son muy claras y aunque en los medios oficiales se presume de importantes descensos en los niveles de hechos delictivos, la verdad es que son imperceptibles, pues siguen siendo muchos los muertos, los desaparecidos, los robos de vehículos y los secuestros.

Habría qué decir que Anaya, al pontificar sobre el tema de inseguridad que asola a Sinaloa, se quedo cortó, porque la sociedad no sólo percibe que no sólo Mario López Valdez tiene que empezar a preocuparse, sino a implementar programas de mayor profundidad para restaurar el tejido social.

No le falta razón al líder político nacional al sugerir que dentro de las acciones que tienen que ver con el desarrollo, necesariamente debe involucrarse a los segmentos juveniles.

Obviamente los programas institucionales de gobierno tendrían que enfocarse priviligiadamente hacia todos aquellos grupos marginales con el propósito de que a falta de ocupaciones académicas, estas sean sustituidas por emplearlos en tareas que los distraigan del ocio y la vagancia de las que sólo un paso los separa de la delincuencia.

Ciertamente el gobierno de López Valdez ha mostrado empeño, aplicado recursos y enseñado voluntad para combatir la inseguridad en Sinaloa, herencia de las administraciones pasadas que pesa como loza sobre las espaldas del actual, pero tampoco es mentira que no han sido suficientes, no al menos en la medida en que lo desea la sociedad, hambrienta de tener un clima de paz y tranquilidad.