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Compromisos por Sinaloa

POLITEIA

En Sinaloa está haciendo falta desde hace algunos años un ejercicio serio de pedagogía política que reconozca en verdad el pluralismo, y tenga capacidad de dar acomodo en un proyecto compartido a la diversidad de voces y posiciones que expresan nuestra condición de sociedad moderna. La clave está en el método: el método de aproximaciones sucesivas, y para ello no hay más camino que el diálogo, que enriquece y dignifica la política.

Por supuesto que todo lo anterior supone la existencia de una vocación democrática y reformista en nuestra clase política, algo que no estoy muy seguro sea una de sus características distintivas. Formada en el viejo régimen, ha tenido dificultades estructurales para internalizar los valores propios de la sociedad abierta, con las consecuentes resistencias al cambio y la modernización, visiones reduccionistas, posiciones minimalistas y prejuicios que impiden pensar nuestros problemas con un más amplio horizonte de visibilidad.

Por eso, creo que hay que celebrar el anuncio formulado este jueves 23 de enero por el gobernador Mario López Valdez, del compromiso contraído por el Ejecutivo estatal y todos los partidos políticos de trabajar en una nueva arquitectura institucional "que resulte en una verdadera reforma del Estado, que logre construir el andamiaje jurídico y administrativo que den viabilidad a las transformaciones que Sinaloa requiere, para estar a la altura de las expectativas de una sociedad que, como la sinaloense, es cada vez más participativa y crítica".

Se atiende, así, una vieja demanda política, y que en los tiempos más recientes venía siendo reiterada, sobre todo en contienda electoral, por diversas formaciones, así como por algunos analistas y académicos interesados en mejorar la calidad de nuestra vida democrática. Se abren nuevas expectativas y ahora se trata de evitar que se desinflen, lo que exige que más allá de los partidos y de los poderes Ejecutivo y Legislativo, la sociedad civil –y no sólo los empresarios—asuman el protagonismo que el momento requiere.

Sobre la necesidad de un acuerdo, pacto o compromiso de esta naturaleza, he escrito varias colaboraciones para nuestro diario, y una versión amplia fue publicada en Foro Sinaloa, revista de pensamiento liberal, de Nueva Alianza. Ahí señalé lo siguiente:

"Creo que (Sinaloa) requiere de un nuevo pacto político, un gran acuerdo o una propuesta global compartida para dar cauce a las transformaciones estructurales que exige su modernización económica y social. Una auténtica reforma del Estado que prepare a Sinaloa para los próximos 25-30 años. Sacudir el andamiaje legal que corresponde al Sinaloa del pasado y prepararlo para el futuro."

"Se trata –añadía en esa colaboración—de recuperar, rescatar el impulso reformista y la vocación de cambio. Romper la letargia social y construir nuevas mediaciones entre política y sociedad para evitar dislocamientos sistémicos… Tal es el sentido de un pacto para y por Sinaloa."

Aquí y ahora se puede demostrar que los ciudadanos hemos alcanzado una mayoría de edad política. Demostrar también que si no es una ciudadanía de alta intensidad, si está comprometida con la construcción de futuro en Sinaloa.

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