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Opinión

Conclusión

Por: Marcos Miranda Gil

Una empresa o un trabajo se miden por sus resultados… una vida también. A leguas se nota quién ha hecho de su negocio una fuente de prosperidad o de miseria… en el caso de la existencia algo parecido sucede. Luego luego se sabe quién está contento de seguir vivo porque la vida es plenitud, lucha, desafío, pero también es tranquilidad, estabilidad y fortaleza.

El común denominador entre hacer de una empresa, una ocupación y una vida satisfactoria está en la disposición a aprender, a crear, a crecer y sobre todo a ser cada día una mejor versión de nosotros mismos. Convencerse de que solo educándonos seremos capaces de lograr objetivos aparentemente difíciles de lograr es la base; no es la escolaridad, es la educación como un todo y esto incluye el cumplimiento de tareas de todo tipo incluyendo las emocionales, las familiares y por supuesto las sociales.

Estar conscientes de que no vivimos solos, no crecemos solos, ni triunfamos ni fracasamos solos es una semilla que debe cultivarse y desarrollarse a diario en todos los educandos, porque cuando no se realiza con esmero esa actividad se fomenta uno de los peores padecimientos del ser humano que se llama egoísmo. Por fortuna, la generosidad, el altruismo y la gratitud son, además de más frecuentes, más sencillos de practicar porque por todas partes observamos gestos de esta naturaleza. Educar para fortalecer la capacidad de adaptación a una sociedad que requiere de nuestra colaboración y no de nuestro egoísmo es prioritario. Felices vacaciones de Semana Mayor.