Opinión

Conductas

SAPIENZA

Por: EMMANUEL

Es tal la difusión de los mensajes a través de cualquier medio de comunicación, que el comportamiento social e individual ya no se diferencia entre las pequeñas ciudades y las grandes urbes. La pornografía prolifera por igual, y gente de uno y otro lado sufre de crisis existencial. Los niños y jóvenes tienen poca tolerancia a la frustración, y la tasa de suicidios va a la alza. Aparejada con el adelanto de las nuevas tecnologías de la comunicación se ha acrecentado el aislamiento y la incomunicación personal. Muchas otras patologías sociales han llegado con estos adelantos. La promiscuidad sexual y los divorcios han aumentado, el estrés se vive en todo ámbito, y se le ha dado más importancia al tener que al ser. Mucho de ello es debido a la conformación del nuevo pensamiento social de acuerdo a lo que nos presentan los medios. Pareciera que los niños y jóvenes de hoy son más inteligentes, pero no es así. Simplemente están más despiertos y más desarrollados físicamente debido a la información explícita que les llega y al tipo de alimentación.

Los dispositivos electrónicos, sobre todo, iPads, iPods, tabletas, etcétera causan ansiedad cuando no se obtiene una respuesta tan rápida como se desea, y a la vez provocan hiperactividad por el cambio constante de imágenes o por la rapidez de los juegos electrónicos. Eso hace que se pierda la atención en eventos menos dinámicos, como son las clases, lo que a la vez provoca un menor rendimiento escolar. Además, a pesar del estrecho contacto electrónico, la gente se aísla más en sus dispositivos y tiende a deprimirse. El mal uso y abuso de los dispositivos han afectado la salud mental, y han incrementado las posibilidades de que la gente padezca problemas emocionales y muestre una conducta antisocial. Ello explicaría el incremento en ansiedad, depresión, desobediencia, pandillerismo, y otras conductas, cuya práctica se incrementó en las últimas décadas, sobre todo en menores de edad. Estas conductas, que se han dado en cierto grado en la juventud de todas las épocas, preocupan porque hoy se dan en mayor proporción, y porque se han extendido a los niños. Mucho se podría lograr para ayudarlos en el desarrollo del autocontrol (que sepan esperar), si los padres no satisficieran todos los caprichos de sus hijos y les ayudaran a desarrollar sus propios valores y ética.