Opinión

Conflicto

Por  ROMPEOLAS .

Conflicto. La administración municipal que encabeza el morenista Luis Guillermo Benítez Torres en Mazatlán sorprendió la semana pasada al desalojar a los comerciantes semifijos que circundaban el mercado Pino Suárez. Sin anunciar el proyecto, sin socializar el cambio, ordenó que los policías evitaran la instalación de una veintena de puestos que desde hace décadas eran tolerados. Se les reubicó a las calles aledañas, con una obvia indignación de los vendedores. Ahora anuncia un plan similar para liberar los espacios en el mercado de la colonia Juárez, donde decenas de vendedores mantienen invadidas hasta las zonas para estacionamiento. Sin embargo, los comerciantes ya se organizan y planean un frente común para evitar que su derecho al trabajo sea violentado por el Ayuntamiento. La situación dará mucho de qué hablar durante la semana, a la cual se le sumarán las cuestiones relacionadas con el carnaval, que inicia también esta semana.

Falta más empatía. Un llamado muy humano hace el comisionado estatal de Búsqueda a los constructores: que no permitan que restos humanos enterrados en fosas clandestinas queden bajo toneladas de cemento. Les piden que se pongan por un momento en los zapatos de esas madres de familia que todos los días viven con el dolor de no encontrar a sus hijos desaparecidos. El problema es que algunos constructores, ante el temor de tener problemas legales o que les paren las obras, han ordenado a sus trabajadores que no saquen ni digan nada sobre las osamentas que se encuentran cuando están haciendo las construcciones, eso es lo que han denunciado algunos trabajadores. Aunque es cierto, los constructores no tienen la culpa de que pueda haber fosas clandestinas en los predios que compran, sí pueden contribuir para que una madre de familia, un hijo o un hermano pueda tener paz al enterrar a su ser querido.

En riesgo de desaparecer. Aunque la Secretaría de Educación Pública y Cultura del Estado no le quiere llevar la contraria al Gobierno Federal y prefiere fingir que todo está bien, hay programas que no lo están, y se le debe hablar de frente a los sinaloenses. Uno de los temas es el de las Escuelas de Tiempo Completo, que ya no lo son, y son de horario extendido, el cual también está a punto de desaparecer debido al recorte presupuestal de la Federación. La Sepyc ya debe avisar a los padres de familia y a los maestros que el próximo ciclo escolar puede terminar este programa debido a que no tienen con qué pagarle a los maestros. Se les debe dejar bien clara la situación para que los padres  programen dónde van a dejar a sus hijos la parte del tiempo que estaban en las escuelas. Es lastimoso que programas tan nobles como el de Tiempo Completo hayan terminado, y todo por el lema de austeridad del Gobierno Federal. Ahora los niños ni estarán en las escuelas durante la jornada de trabajo de los padres ni en las guarderías porque ya no existe este servicio, por lo que los padres tendrán que buscar dónde dejarlos.

La otra cara de la moneda. Mientras que las autoridades de Seguridad andan presumiendo una baja en los delitos, son muchos los visitantes del panteón 21 de Marzo, en Culiacán, que han sido asaltados. Con toda impunidad, los delincuentes se meten en motocicletas y con lujo de violencia les arrebatan las pertenencias a las víctimas. Ya es hora de que Cristóbal Castañeda Camarillo y que Óscar Guinto Marmolejo, secretarios de Seguridad Pública municipal y estatal, se pongan a realizar acciones que realmente protejan a la población. Es injusto que ya ni siquiera se pueda visitar a los muertos.

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