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Opinión

Conflicto latente

Por: Jorge Luis Lozano

La situación de la pesca ribereña en Sinaloa está al límite. Los pescadores de los sistemas estuarinos del sur de Sinaloa, una de las zonas con mayor producción, ven con muy pocas expectativas la temporada de capturas de camarón que iniciará el 18 de septiembre. 
El furtivismo que depreda sistemáticamente los sistemas estuarinos conjugados con las sequía y las altas temperaturas han disminuido la capacidad de la pesquería para alcanzar tallas redituables.
Eso, aunado a problemas sanitarios como la mortandad de peces y la posibilidad de brotes de mancha blanca, han dejado al sector con muy pocas aspiraciones.
La producción se anuncia mínima, lo que provoca un caldo de cultivo para conflictos serios que pueden derivar en violencia en los campos pesqueros.
Las uniones pesqueras están desesperadas por la preservación del poco camarón que se ha reportado, y por la noche los grupos de pescadores furtivos operan libremente ante un operativo limitado por la falta de recursos y de personal.
En El Walamo, las uniones de pescadores analizan la posibilidad de autovedarse debido a las tallas pequeñas que se han reportado.
En el sistema lagunario Huizache Caimanero, la situación no es muy diferente.
Y aun falta por ver los precios que imponen, principalmente, el “coyotaje”.
Las producciones han ido en una picada sostenida en los últimos cinco años. En la última temporada apenas se reunieron 70 toneladas de camarón cuando en años anteriores las cifras se triplicaban.
La actividad es una de las principales actividades de Escuinapa, Rosario y Mazatlán. Por ello es la urgencia de un plan de atención integral a este sector, que ocupa a las comunidades más desprotegidas de la entidad.
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