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Conflicto sin fin

NUESTRA OPINIÓN GUAMÚCHIL

La bonanza que caracterizaba al Módulo de Riego 74-1 cinco años atrás sólo ha quedado en eso, en el pasado. Lo que inició con el interés de querer prosperar y llevar a los socios del mismo organismo por un sendero de prosperidad y trabajo, ha dado un revés de intereses a la vuelta de unos años. El módulo más grande de la región del Évora hoy se encuentra en una crítica situación, en donde el edificio se encuentra en total abandono, la maquinaria disfuncional y la administración económica completamente perdida, con deudas a proveedores y a exempleados, y mientras tanto las rencillas y el interés por permanecer como disidentes presidentes del organismo sigue presente.

La situación empeora con el paso del tiempo, han pasado tres años en que se supone que estarían al frente del organismo, y con este tiempo la herencia que han dejado es la desolación y la mala organización, aunado a esto, la pérdida de todos los bienes que hasta el momento habían acumulado, y la decisión de irse a una sola unidad, parece importar mucho más que el bienestar de sus representados, quienes ahora enfrentan la grave situación de no tener la garantía de los riegos a sus cosechas, mientras tanto los sistemas hidráulicos no han sido reparados y los riegos son insuficientes para cosechas de alta demanda. La solución no llegó, el tiempo de la dirigencia actual con dos presidentes ha terminado, y mientras este importante organismo quedó completamente en quiebra.

La solución es la unidad para ir tras el rescate del módulo 74-1, sin embargo, hasta ahora parece que aún sigue lejos. Los daños al edificio, la maquinaria y la red hidráulica son irreversibles, y mientras tanto el órgano agrícola sigue muriendo, ante el deseo de dos socios con el mismo interés de dirigir este grupo.