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Opinión

Confrontaciones y cambios

 PUNTO DE VISTA

Por: Teresa Guerra

CAMBIOS EN EDUCACIÓN. Mucha trayectoria pero pocos resultados es como puede resumirse el desempeño de Enrique Villa Rivera al frente de la Sepyc en Sinaloa. Fue un secretario de “puertas cerradas”, que nunca hizo empatía no solo con maestros, sino en general con la comunidad de padres de familia, empleados administrativos ni personal en general de la Secretaría de Educación. Parecía que Sinaloa le incomodaba y que temía a los grupos, nunca se adaptó, tampoco aportó nada significativo, a pesar de haber sido director general de Conacyt, del Instituto del Petróleo y del Politécnico Nacional. Veremos cómo le va a Juan Alfonso Mejía, quien llega con el antecedente de haberse desempeñado como titular de Mexicanos Primero, a nivel estatal y nacional, que es el organismo que ha defendido “a capa y espada” la reforma educativa.

Por cierto, ese tema de la reforma educativa ha tensado la relación del gobernador y del Poder Legislativo, lo mismo a nivel nacional, porque desde la Cámara de Diputados se ha exhortado al presidente, y el Congreso del Estado, al gobernador, para que suspendan las evaluaciones al personal docente. Mientras que desde el Poder ejecutivo se insiste en aplicar una evaluación a los maestros, según, porque así lo mandata la ley, sin embargo, en términos reales dichas evaluaciones no han generado cambios significativos en la calidad de la educación, ni han mejorado el desempeño docente; son como los exámenes de los policías, que no generan cambios positivos, mucho menos elevan el rendimiento y calidad de quienes laboran bajo presión por dichos exámenes. ¿O no?

En realidad la reforma educativa pudo tener buena intención, pero nunca fue bien diseñada ni aplicada, nunca se implementó un programa de capacitación docente, nunca se revisaron los planes ni programas de estudio, mucho menos se fortaleció la infraestructura de los planteles escolares, solo se puso énfasis en evaluar a maestros, sin previamente fortalecer sus habilidades ni conocimientos. Más parecía una reforma gremial, con el objetivo de someter y generar un clima de represión laboral sobre docentes. ¿O no?    

Por todo ello, el arribo de Juan Alfonso Mejía no se ve que llegue en buen momento, porque es vocero de una reforma que no es aceptada por los maestros, ni planeada como reforma estructural de la educación, aparte, de las desconfianzas que habrá entre docentes y el secretario. ¿Será?

SIN AMOR NI PAZ. Pese a los pronunciamientos de AMLO en el sentido de que prevalecería el dialogo y respeto con las fuerzas políticas contrarias a Morena, a nivel estatal, particularmente en el Congreso del Estado los mensajes que se mandan a las fuerzas del PRI y del PAN es que la nueva mayoría no tendrá miramientos para imponer sus decisiones. Incluso, ha sido ríspido el desempeño de las sesiones, porque los grupos sociales que acuden, agraviados por décadas de las imposiciones priistas, a veces ni siquiera permiten que fijen sus posicionamientos, ni se escuchen sus propuestas. Ya tomaron la tribuna los legisladores del PRI y le reclaman al presidente de la mesa directiva, Marco Cesar Almaral, expanista de hueso azul, que no es imparcial en su conducción, ni genera el ambiente adecuado para la participación de todos los legisladores. ¿Será?

Lo que sí es real es que a diferencia del Congreso de la Unión, donde han transcurrido con más armonía las sesiones, en el estado se nota más confrontado el ambiente, con rudeza en ocasiones, quizá porque han sido años de soportar imposiciones, y apenas empiezan a disfrutar la nueva mayoría parlamentaria. ¿Será?