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Consejos de temporada

A DOS DE TRES

Días atrás, este espacio se refirió a ese par de grandiosos inventos que nos permiten hacer llevadera la temporada de calor: el aire acondicionado y el ventilador. Esta vez, seguimos cautelosos y nos referiremos al suero oral y demás consejos para prevenir la deshidratación. Sí, suena aburrido, pero no queremos que ninguno de los cuatro lectores sea parte de las estadísticas de las víctimas del calor.

Así como la exposición a este sol veraniego y achicharrador nos convierte involuntariamente en precandidatos al cáncer de piel, la deshidratación suele llevarse rudo y jugar malas pasadas, poniéndonos en la frontera con el otro mundo en menos de lo que se dice ¡cuaz!

A los predigitales nos está tocando atestiguar cómo, cada semana, las temperaturas máximas van rompiendo el récord establecido apenas días atrás. Vienen entonces a la memoria los consejos de cuando uno estaba plebe y las madres decretaban toque de queda y uno podía salir a jugar hasta que bajaba el sol. Ay de aquel que se escapara, porque así le iba. Lo primero, al llegar, era ordenar que se bichara (como decimos en Sinaloa a desnudarse) y se metiera a bañar porque para refrescarse, dejar de oler a azufre y evitar que el sudor le provocara un horrible sarpullido. Luego venía el interrogatorio: ¿sientes náuseas? ¿Tienes 'chorro'? (como popularmente se le dice a la diarrea) ¿Quieres vomitar? En caso de cualesquier respuesta afirmativa enseguida lo ponían a uno a tomarse a traguitos un vaso de una pócima a base de agua, sal y azúcar que sabía espantoso. "Es como limonada", decían, y sí, era como limonada, pero salada y sin jugo de limón.

Sin embargo, esa pócima de mal sabor salvó muchas vidas y sigue haciéndolo. Hoy en día, ya no es tan común saber de muertes por deshidratación, pero a los predigitales nos tocó que verano a verano las defunciones por esa causa eran noticia, a grado tal que las instituciones de salud tuvieron que emprender campañas casa por casa repartiendo sobres para preparar suero y orientando a las familias para prevenir la deshidratación, sobre todo en los niños y en los adultos mayores.

Dentro de esos consejos figura: no esperarse a tener sed para tomar agua. Dicen los que saben que cuando uno siente sed es el primer aviso del cuerpo de que hay que echarle agua para que no colapse. Recomiendan beber agua a traguitos, en vez de empinarse del vaso cual si le gritaran "fondo, fondo". Aseguran que el agua de sabores también ayuda a hidratar, y refieren que los adultos pueden tomar de 2 a 3 litros de agua al día. Advierten que si presenta náuseas, vómito y/o diarrea, acuda de inmediato con el médico más cercano porque si no se atiende oportunamente, se nos puede ir de una deshidratación. Sí, el suero sabe muy malo, tanto el de antaño como el de "sabores" que venden ahora, pero es preferible el momentáneo mal sabor de boca, al trago amargo de perder a un lector.

Muchas gracias por leer estas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones en [email protected] En Twitter en @MarisaPineda. Anímese a leer un libro y mientras que tenga una semana saludable.