Opinión

Consejos para candidatos nerviosos

Por: Guadalupe Robles

Los candidatos están nerviosos. Participan en una contienda en la que los electores son más exigentes que nunca.

Electores que se creen que lo merecen todo. Que exigen candidatos virtuosos. Que gritan para exigir propuestas, pero que ante la primera propuesta seria, bostezan.

¿Cómo hacer una campaña en tiempos de escepticismo, decepción y encono? ¿Qué hacer y qué decir en una campaña? 

No hay que buscar respuestas dramáticas o sofisticadas a estas preguntas. Nomás hay que adaptarse. Son simplemente, otros tiempos. Y aunque una campaña se gana por cien cosas a la vez, aquí les comparto unos consejos.

Evite reuniones largas. Pasaron los tiempos en que la gente tenía tiempo de tener tiempo. No haga actos largos. Evite que hablen muchos. Controle al maestro de ceremonias, pues a veces parece el candidato. Hoy el tiempo es una mercancía cara. En esta época quien va a un acto de partido es un héroe. O un ocioso. ¿Un militante convenenciero? La vida es corta y apresurada. Un acto partidista no debe durar más de cuarenta minutos.

No use su celular cuando esté en el presídium. Somos esclavos del celular. Sí. Todos estamos bajo sus órdenes en esta época. Pero usted no tiene ese derecho estando en un presídium. ¿Le han dicho lo mal que se ve, cuando mientras otro habla en un evento usted tiene clavada su mirada en su celular consultado su Facebook? ¿Cuántas veces el dirigente del partido le está halagando, reconociendo su trayectoria y usted le ignora embelesado en su celular? Mire y ponga atención a quien habla. Usted es candidato. Tiene que aparentar que todo le interesa. Las formas son las formas.

Trate de no hablar como político. Los políticos mexicanos tienen como nadie la habilidad de hablar mucho y no decir nada. Candidato: no sea cruel con el oído y la paciencia del espectador. No sea larguero. Y no hable como político. Sobre todo como político tradicional. Eso fastidia a la gente. No repita una y otra vez lo mismo. No le quiera ver la cara al público. ¿A poco cree que lo va a engañar? No defienda lo indefendible. Quien le escucha tiene a veces mucha cortesía y pareciera que le pone atención y le cree. Deshágase de las poses tradicionales. De los rollos huecos, repetitivos e interminables. Tenga algo de ingenio, pero no se pase de listo. No se haga el chistoso. Ya hay muchos comediantes. La oratoria es arte difícil. Mueva emociones. Las emociones son la esencia de la política.

Prepárese. Las ideas no sobran. Sí. Las campañas son emociones y no razones. Pero maneje datos. Ideas. Haga reflexionar, conmover o indignar a sus públicos. Un político aburrido es un pobre político, parafraseando al clásico. Construya una narrativa. No minimice a su público. Asesórese. Haga hablar al sentimiento. Imagine lo que quieren escuchar de usted. También la demagogia tiene sus reglas.