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Construir ciudadanía

IDEAS PARA EL CAMBIO

En aquellas sociedades que se ocupan de realmente promover su progreso, cada vez es más importante la participación ciudadana en asuntos públicos. Cuando se carece de mecanismos efectivos de vinculación entre sociedad y gobierno, predomina el conflicto y se inhibe el desarrollo económico. Es acertado entonces que haya diversos organismos sociales que atiendan asuntos públicos. Hay que avanzar en la construcción de ciudadanía.

Los organismos de participación ciudadana tienen que ser los principales impulsores de la transformación social y productiva. Además, son instancias desde donde se puede fortalecer la cohesión social, respaldar las acciones de gobierno y consolidar un proyecto de futuro colectivamente compartido.

Múltiples asuntos públicos requieren de participación activa por parte de diversos sectores de la sociedad. Un ejemplo de ello es el establecimiento de una agenda legislativa que incorpore las prioridades que tienen los sectores productivos y sociales para estar en mejores condiciones de hacer crecer la economía.

También existe la necesidad de construir o rediseñar una nueva relación, más intensa, más útil, y realmente productiva, entre las tres instancias de gobierno. Esto sólo se puede hacer con base en una participación ciudadana muy intensa y activa. Temas de esta naturaleza ya no pueden quedar en manos de un reducido grupo de políticos que sólo responden a intereses particulares.

Existen otros temas igualmente importantes que deben abordarse desde una perspectiva ciudadana más amplia, y desde las organizaciones sociales se pueden promover reflexiones de fondo como las siguientes: ¿Nueva Constitución? ¿Autonomía real entre los poderes de gobierno? ¿Planeación del desarrollo en serio? ¿Reforma estructural en la administración pública? ¿Estados y municipios fuertes y con verdadera capacidad de operación?

¿Organismos ciudadanos realmente autónomos y con poder de fiscalización sobre los asuntos públicos? ¿Democracia ciudadana y participación social verdadera? ¿Transparencia y rendición de cuentas sin complicidades? ¿Partidos políticos con propuestas, campañas políticas breves, publicidad controlada? ¿Democracia política o seguimos en la simulación?

Este conjunto de asuntos tienen que ser promovidos desde espacios ciudadanizados, y ya no sólo desde negociaciones partidistas. En el diseño de una sociedad diferente y más comprometida consigo misma, habrá que incorporar otros enfoques y construir una nueva relación con el poder público, siempre bajo el principio de que no debe haber derechos sin responsabilidades.

Por ello, hay que crear nuevos mecanismos de participación ciudadana. Pero ahora también es necesario exigir a los organismos ciudadanos ya existentes que superen la parálisis, que dejen atrás la inercia que les envuelve, y que abandonen la perniciosa actitud de siempre dejar hacer, dejar pasar. Esta situación no beneficia a nadie.