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Opinión

Consulta del pluri-engaño

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Por: Maite Azuela

Ahora que se acerca el proceso electoral, las consultas populares serán un elemento recurrido por los partidos políticos, el hecho de que Partido Revolucionario Institucional PRI haya optado por preguntarle a la ciudadanía sobre la eliminación de los legisladores electos por representación proporcional tiene sin duda una pluralidad de elementos engañosos.

Comencemos por recordar que cuando la consulta popular fue impulsada por los grupos de la sociedad civil como una herramienta de participación ciudadana, fue nada más y nada menos el PRI quien intentó que no se llevara a cabo durante jornada electoral. Ante su fallido intento lo más que pudo fue colocar varios candados temáticos para limitar el ejercicio participativo. Rercuerdo a Beatriz Paredes que mientras incitaba a Jorge Kahwagi para que tomara líquidos tras una aparente deshidratación provocada por alguna bebida espirituosa, intercalaba propuestas con Claudia Ruiz Massieu Salinas para hacer un listado de limitantes a la consulta. Finalmente, gracias a su labor, la carta magna establece que no podrá ser objeto de consulta popular la materia electoral. ¿El PRI lo ha olvidado?

Ahora el PRI —para minimizar las propuestas de consulta popular sobre la reforma energética que lanzará el Partido de la Revolución Democrática y sobre salario mínimo que lanzará el Partido Acción Nacional— recurre a la eliminación de los legisladores plurinominales, un tema que definitivamente puede sonar atractivo y equitativo a primera vista pero que en realidad les beneficia a ellos porque concentra el poder.

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El PRI sabe que en el próximo proceso electoral se someterá a una evaluación ciudadana en la que al menos el poder ejecutivo no ha obtenido muy buen puntaje. Si a esto le sumamos las consultas que están realizando otros partidos, lo mas probable es que hayan tenido que buscar un tema que —si no se aborda con detalle— da la impresión de traer consecuencias positivas no sólo en términos de gasto público sino aprovechando el desprestigio de la figura de los diputados y senadores. Saben que por ley no podrán ejecutarla, por eso van ofertando una posibilidad que no sólo resulta inoperante legalmente sino que los coloca como un referente de aparente sensatez y autocrítica.

En caso de que fuera posible llevar a cabo esa consulta y las plurinominales desaparecieran, serían los partidos minoritarios quienes estarían marginados por completo en las deliberaciones y decisiones legislativas. Que la apuesta sea atractiva es un asunto de astucia del PRI pero también es resultado del catastrófico desempeño que hasta hoy han tenido los partidos políticos pequeños, que pocas veces muestran propuestas y posturas realmente diferenciadas de los mayores. Así que si el PRI juega con el discurso de los parásitos legislativos, aunque eso signifique escupir hacia arriba, es sencillo que pensemos en lo que representan Nueva Alianza, el partido Verde y cualquier otro intento de instituto político que actúa más como satélite que como impulsor de ideas innovadoras.

Sin embargo, si analizamos con más cuidado las dinámicas legislativas, son justamente los diputados y senadores plurinominales quienes por su experiencia y trayectoria presentan más propuestas y participan de manera más activa en comisiones. De acuerdo con Consulta Mitovsky más de 80% de las iniciativas de ley son presentadas y presididas por diputados plurinominales.

Si lo que quisieran realmente fuera garantizar procesos eficientes del gasto legislativo, que a los ojos de cualquier ciudadano estuvieran bien destinados, propondrían y votarían (con la mayoría con la que cuentan) modificaciones serias al reglamento del Congreso en donde los temas administrativos se sometieran realmente al escrutinio público y el principio de austeridad rigiera su reparto. Igualmente, si pretendieran elevar el nivel de trabajo y compromiso legislativo su propuesta, que no requeriría ser consultada públicamente, tendrían que encaminarse a establecer protocolos de deliberación y votación que al menos obligaran a los legisladores a leer lo que votan. Pero seguramente no es lo que buscan.

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