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Contexto

DESDE LA CONFRATERNIDAD

Esta palabra abarca al acontecimiento o evento que está sucediendo en un determinado momento. Y gracias a él, lo que sucede y nos acontece configura nuestro actuar, adquiere un significado específico que depende precisamente del contexto. Lo mismo que hacemos, en un contexto, puede cambiar gracias al cambio mismo del contexto. Hay un ejemplo popular que ilustra mejor que mis explicaciones, que dice que se puede tener una pierna rota y sentirse que es una cosa mala, pero se convierte en algo bueno si en determinado momento se expide una ley de reclutamiento de jóvenes para de inmediato ir a la guerra. Entonces, tener una pierna rota implica estás inhabilitado para enrolarte, lo cual es una cosa buena. Lo anterior es una buena cosa a causa de que cambió el contexto o entorno. Otro ejemplo claro que nos sucedió hace poco a los sinaloenses fue la llegada del ciclón "Manuel". Fue malo cuando se nos inundaron muchas tierras y viviendas y que consecuentemente causaron grandes daños, pero ahora, en otro contexto, ya no recordamos mucho lo anterior porque el contexto se volvió bueno, por la gran cantidad de agua que tienen las presas para regar los cultivos. Lo anterior sugiere la posibilidad de hacer ejercicios de automejora haciendo lo que se pudiera llamar "la contextualización". Que no es otra que contemplarse uno mismo y a los demás en la realidad que está creada o creándose en ese momento, lo cual sirve para valorar los sucesos que afectan y que parecen malos, pero que tienen la posibilidad de cambiar para volverse buenos. Podemos hacer que esto se convierta en un arte propio que nos haga ver los acontecimientos con otra visión. Y más si nos acostumbramos a ver todo en un "contexto en donde gobierna Dios". Teniendo como consecuencia que todas las cosas adquirirán un nuevo significado. Además se verán afectadas nuestras respuestas, nuestra conducta, nuestras actitudes y nuestras acciones. Atendiendo a la idea que cada nueva contextuarización cambia por el poder de Dios, se logra centrarse más en Él, y seguramente llegarás a responder con mucha certeza a la gran pregunta que se ha hecho la humanidad a través de los siglos: ¿Quién me ha creado? Dios me ha creado. Dios me colocó en otro contexto: del contexto de ser nada al contexto de ser su hijo. ¡Dios me ha creado!, es una idea que se nos ha inculcado desde niños, pero muchos, que la traemos por ahí, en nuestra consciencia, poco la hemos tratado con profundidad, dentro del corazón y la mente. Dios me ha creado, es la respuesta correcta acerca de nuestro origen, pero no es la respuesta completa, ya que Dios sigue creándonos y continuará creándonos manteniéndonos en plena vida y creatividad. Está claro que es necesario profundizar bien en esta verdad. Dios no solamente nos creó, al principio de la vida, para entregarnos luego a nuestros padres y a su responsabilidad y nos olvidó, sino que está constantemente creando contextos diferentes que nos hacen depender de Él constantemente. Día tras día continúa proporcionándonos el contexto de la atmósfera, que unas veces nos las da con nubes y otras con huracanes, para que podamos respirar. Son cosas que, por sabidas, no les damos la importancia que tienen y quiérase o no son de vital importancia para nuestras vidas. Dios es un contextualizador que nos provoca para que plasmemos nuestra personalidad y para que mejoremos nuestros talentos y cualidades que poseemos. Nos sigue creando, pues. ¿Y por qué Dios está tan pendiente de nosotros? Otra pregunta importante que debemos hacernos cuando captamos su faceta de contextualizador. La respuesta es tan simple como profunda: porque ¡nos ama! "Dios es amor" y llega a la gran locura de hacernos participar de su naturaleza y sobre todo de habernos enviado a su hijo Jesucristo para salvarnos. ¿Qué contexto mayor se puede esperar que el de Cristo-Dios? Ninguno. Por lo que nuestra vida está operando, si así lo queremos, en un contexto de orden, que es el de la gracia de Cristo para salir del contexto del desorden que es el pecado. Y lo grandioso es que este contexto dura toda la vida, porque Dios a través de su Hijo sigue requiriéndonos para que salgamos de las tinieblas, del egoísmo, de la esclavitud, de las malas costumbres y de las paralizantes ataduras del pecado. Lo anterior, lo deseo, nos sirva para lograr en esta Cuaresma cambiar el contexto del caos a la gracia de Cristo. Cuídense. Dios los bendiga.

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