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Contraproducente

GUASAVE

Los intríngulis que implica cumplir con la normatividad de la reforma fiscal, principalmente para los pequeños comerciantes, no son un detalle menor y sus consecuencias se habrán de reflejar en un plazo corto en el sensible aumento del comercio informal.

Lo anterior es lo que teme el dirigente de la Federacion de Cámaras de Comercio en Sinaloa, Guillermo Romero Rodríguez, para quien en muchos casos las nuevas reglas serán contraproducentes al fin con las que fueron concebidas por la Secretaría de Hacienda y avalada por el Congreso de la Unión.

En ese sentido el representante empresarial reprochó, no las modificaciones, sino los complicados procedimientos a los que ata a los causantes pequeños, los que definitivamente por sus limitaciones estructurales no podrán cumplir con los requerimientos fiscales.

De hecho, se calcula que si la SHCP contaba que con la reforma tendría un mejor control de los contribuyentes para prever la evasión de impuestos, lo cierto es que el burocratismo creará un efecto contrario.

Para el líder de los comerciantes en Sinaloa, muchos pequeños causantes al no poder, por carecer de los elementos tecnológicos y los recursos para contratar despachos especializados, seguramente optarán por buscarle otra salida a la obligación de ley, que es pagar impuestos al gobierno federal.

Vistas así las cosas, miles de pequeños y medianos comerciantes se verán orillados a refugiar sus negocios en la informalidad para escapar de los mecanismos burocráticos a los que quieren obligarlos para que rindan sus declaraciones.

La Fecanaco considera entonces que si no hay marcha atrás en los complicados mecanismos fiscales y los comerciantes optan por no registrarse o dar de baja sus actividades, la captación de impuestos, en vez de subir, como es la idea de Hacienda, irán a la baja.

Es decir, si los comerciantes entran al mercadeo en la informalidad, por obvias razones, con ello, su plan, es evadir el pago de impuestos, como de hecho lo hacen millones de mexicanos que ante la crisis por un lado y por otro el acoso inquisitorial de las autoridades fiscales, prefieren jugársela, antes que engordar al gobierno.